Cuentame un cuento

De esto, de lo otro, de lo de más allá...
Situaciones al límite

 

Javier, tenía uno de esos trabajos por los que suspira medio mundo. Para nada monótono y sólo apto para los amantes de sensaciones fuertes. Sus funciones en "Situaciones al límite, SA" le hacían ser la envidía de todos sus amigos.

Quizá por ello en su vida sexual buscaba encontrarse con emociones parecidas. A pesar de sus 26 años, nunca había tenido una relación estable. Huía de ellas y además se vanagloriaba de ello.

Lo había probado casi todo: trios, orgías, prostituas de lujo, sado... y cuando le comentaron lo del cuarto oscuro no perdió el tiempo en preguntas supérfluas.

Un amigo lo llevó a un local del centro de la ciudad. Por la sonrisa del portero se ve que lo conocían. Entramos y nos sentamos en la barra a tomar una copa. Eduardo, me fue explicando la dinámica del juego, muy simple por otro lado.

Entrabas en una habitación, pequeña, con apenas luz y que disponía de un agujero del tamaño de un CD en una de las paredes. Te desnudabas (o no) e introducías la polla en el agujero, previo masaje (o no). En el otro lado te esperaba tu masturbador/a a elección, si bien nunca sabías quien había sido.

 Javier, imaginando la situación ya había realizado todos los precalentamientos necesarios y le comentó que quería probarlo ya. Con una chica.

Eduardo le acompañó hasta la puerta y le deseó suerte. Entró, se desnudó de cintura para abajo, sin olvidar los calcetines. Miró por el agujero pero apenas vislumbró una sombra. No se atrevió a decir nada. Se masajeó un poco, por aquello de aparentar más de lo que se tiene y se dispusó a recibir una felación.

Introdujo el miembro en el agujero y al cabo de unos segundos notó unas manos que lo acariciaban lentamente. Sólo de imaginar que no tenía ni idea de quien lo tocaba, se excitó de mala manera. Las manos trabajaban bien y cuando notó la calidez de una boca estuvo a punto de correrse. Por suerte se aguantó, apretando hasta hacerse daño, la parte superior de su falo.

 Fue una de las mejores corridas que recordaba y deseoso de mostrar a su partenaire lo bien que lo había pasado se acercó al agujero y dijo:

- Nena, es la mejor mamada que me han hecho en mucho tiempo.

Pasaron unos segundos y se oyó:

- Javier?, eres un cerdo y vas a ir a mamá.

 

 

Publicado el: martes, 19 de septiembre de 2006 10:42 por cantanoches

Comentarios

ha opinado:

jejjejejeje... muy bueno...
creo que conozco a ese Javier del que hablas...
lo ví una noche en mi edificio.
Pasate cuando puedas.

Saludos y suerte
# septiembre 19, 2006 11:33

Pandora ha opinado:

El final está muy bien. jejejeje¡¡¡¡¡
feflicidades
# octubre 30, 2006 15:51
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