Estos días, los medios de comunicación, nos ofrecen en sus portadas y en sus editoriales las imágenes y los análisis sobre la presentación y procedencia del nuevo ejecutivo, que por cierto, como si de un encuentro de fútbol de alta rivalidad se tratara, el presidente de gobierno no a dado su alineación hasta el ultimo minuto, y ni siquiera a querido comentar la estrategia del partido, lo que no se sabe muy bien, es con que rival se enfrenta , aunque todo apunta a que será una parte muy importante de la sociedad, quizás por eso, no quiere desvelar su estrategia, no sea que el otro equipo se organice y el partido resulte mas complicado de ganar, el factor sorpresa es fundamental en este tipo de partidos.
En este partido, el equipo que parte como favorito, defiende unos intereses muy concretos, los intereses del “mercado” y para ello utiliza la estrategia neoliberal, que consiste en la eliminación de todo servicio que sea publico y que no favorezca sus intereses. El otro equipo, ósea nosotros, nos jugamos mucho, lo único que tenemos, los servicios públicos, sanidad, educación, pensiones, transporte, etc. etc. Pero al contrario que el equipo favorito, nosotros no creemos, que estos sean nuestros intereses fundamentales, partimos con una gran desventaja, a ellos no les gustaría jugar en nuestro equipo, mientras que a la mayoría de nosotros, nos gustaría pertenecer al suyo, por eso si queremos jugar este partido, con posibilidades de ganar, tenemos que mentalizarnos, tenemos que formar un equipo con ilusión (utopía), un equipo cohesionado (solidario), un equipo en el que todos seamos importantes y necesarios(no sexista, no racista, no xenófobo, no partidista etc.), y además es fundamental que elaboremos una estrategia (progresista) y que entre todos elijamos al equipo directivo (coalición de partidos progresista y sindicatos de trabajadores),que organice la estrategia mas adecuada en cada momento del partido, en función de los movimientos del contrario,
En esta ocasión, además partimos con una desventaja añadida, y es, el desanimo, tanto de los jugadores (jóvenes, trabajadores etc.) como de los socios (jubilados, trabajadores no asalariados -amas de casa- etc.), estos últimos quizás no incidan directamente en la jugada, pero si, en la presión del partido. Dicho desanimo, se debe fundamentalmente, a la mala gestión del anterior equipo directivo, qué utilizando la misma estrategia que la que utiliza el equipo contrario, no solo nos hizo perder el partido ,sino también, caer en un profundo estado de desanimo y de apatía, pero tenemos que tener claro que en este partido nos jugamos mucho, nos jugamos los logros conseguidos durante años de lucha social, si perdemos, podemos retroceder en el estado del bienestar a cotas nunca conocidas por la sociedad actual y como en el fútbol, cuando uno baja de categoría, volver a la anterior cuesta muchos sacrificios y en ocasiones décadas en conseguirlo.