Tenemos la costumbre de generalizar, cuando opinamos sobre el comportamiento de los demás, de hecho, ahora mismo, estoy generalizando, lo correcto seria decir tengo la costumbre, sin embargo al generalizar lo que se pretende, es reforzar los argumentos empleados, adjudicando a los demás, de una forma interesada, los criterios propios, como criterios comunes, en otras ocasiones se emplea la generalización como excusa para no entrar a profundizar en el tema a tratar, adjudicando a un grupo de personas el mismo perfil de comportamiento que el de una sola de ellas (raza, etnia, grupo de edad, sexo etc.) maximizando (todos son iguales) o minimizando (eso nos pasa a todos) la problemática individual, en función del enfoque que nos interese dar.
Esta reflexión, se me plantea, ante el comentario que me hace llegar una persona, con respecto a uno de los últimos articulo que publique en mi blog. Es un comentario corto, pero denso, el cual le agradezco, no solo por haber leído dicho articulo, sino sobre todo, por hacerme recapacitar, sobre lo injusto que resulta en la mayoría de las ocasiones el generalizar, al hablar de cualquier tema
Cada vez es mas frecuente escuchar frases como, todos los políticos son unos corruptos, la juventud no se preocupa por los problemas sociales, los funcionarios no trabajan, etc. etc. etc., todo este tipo de frases, además de ser injustas, porque no todos somos iguales, son también una forma de evasión, una forma de no profundizar en las diferentes problemáticas sociales
Las sociedades mas desarrolladas son aquellas que sus miembros gozan de una mayor libertad individual, entendiendo como libertad individual, todas las decisiones que un individuo toma sin ningún tipo de coacción y sin que interfieran en las decisiones del resto de los individuos, por lo cual, la autentica libertad individual solo se podría dar en el supuesto de que un individuo viviera completamente aislado. Cuando un individuo vive en sociedad se crea una especie de pacto o contrato social, por el cual el individuo contrae unos derechos y unas obligaciones frente al resto de individuos que componen la sociedad, los derechos y las obligaciones, dependerán de la sociedad en que vivamos, pero en cualquier caso, dicho contrato se realizara, exclusivamente con la sociedad en su conjunto y no con una fracción de la misma.
Las sociedades están compuestas por un conjunto de individuos y dependiendo de la conciencia individual de cada uno, se formaran las conciencias colectivas que conformaran y reglamentaran las distintas sociedades, siendo las sociedades mas avanzadas aquellas, que sus individuos tienen una escala de valores mas humanistas, es decir mas solidarios, mas justos, menos xenófobos, menos sexistas, menos racistas etc. etc. etc.
Por eso es importante desarrollar una conciencia individual teniendo claro en primer lugar, quienes somos, en segundo lugar donde estamos, y por ultimo hacia donde vamos o mas bien hacia donde queremos ir, y a partir de esos parámetros conformar las conciencias colectivas que nos hagan avanzar, teniendo en cuenta que para conformar conciencias colectivas, tendremos que renunciar a una conciencia individual “pura” en beneficio de unos interese colectivos. La conciencia individual “pura” es aquella, que prima el individualismo (neoliberalismo) frente al colectivismo en sus diferentes formas (socialdemocracia, socialismo etc.) la primera aboga porque sean las leyes del mercado las que rijan la sociedad, atribuyendo al estado un papel insignificante, en la distribución de la riqueza (salvo en épocas de crisis, en la que piden su ayuda) la segunda atribuye al estado un papel fundamental, tanto en el control del mercado, como en la distribución de la riqueza. Los dos sistemas parten del mismo tipo de conciencia (conciencia individual) pero, en el segundo sistema, al evolucionar hacia una conciencia colectiva, el individuo, se enriquece, tanto moralmente como socialmente.