Lagunas

 

La memoria es caprichosa, y a veces no conseguimos olvidar algo que quisiéramos con todas nuestras fuezas y otras no logramos recordar, al menos no con detalle, cosas que hicimos, o vimos.

Cuando alguien sufre amnesia por alguna razón, parece ser que luego tiene o puede tener lagunas, pequeños recuerdos que van volviendo a la mente devolviendo a la memoria aquello que se olvidó.

Tengo un recuerdo reciente en mi mente. Pienso en ese recuerdo a todas horas. ¿Será imborrable? Creo que sí, creo que no lo olvidaré, y además deseo no hacerlo. A pesar de que recordar ese momento me quema, de pies a cabeza. ¿Y duele? No lo sé, en cualquier caso sería un dolor placentero.

Al contrario que los amnésicos tienen lagunas en que recuperan recuerdos, yo empiezo a tener lagunas en que logro olvidar el mío. Momentos en que estoy tan concentrada en lo que hago, o que comparto risas con gentes que nada saben de mi tormento,…. Y en esos momentos es cuando logro crear una pequeña laguna, un pequeño instante en el que logro olvidar que alguien fue capaz de conseguir que yo volviese a sentirme mujer.

Con el tiempo, quizás esas lagunas sean cada vez más intensas y  más numerosas, pero el recuerdo estará ahí, vivo y latente. Mientras yo tenga piel y mi piel viva, el recuerdo permanecerá.

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=Hlu8P_d5uoE&feature=fvst">http://www.youtube.com/watch?v=Hlu8P_d5uoE&feature=fvst</a></p>
enviado por belkis | 9 comentarios
Archivado en:

¿Un día como otro cualquiera?

 

 

Media mañana, un sol espléndido y temperatura agradable por la zona nordeste, y todo invita a pasear.

Paseando sola en mi ciudad observo que no es un día normal. Poco tránsito de coches. Algunos niños juegan en los parques. La mayoría de tiendas, cerradas; algunas de verdad, otras sólo aparentemente, con sus persionas bajadas pero alertas para abrir en cualquier momento. Pocas personas en las calles: algunas estarán en sus casas, otras habrán ido a trabajar, otras estarán secundando la huelga y otras obligando a los demás a hacerla.

Éste es un mundo de locos. Y sigues un poco las noticias y te das perfecta cuenta de ello.

Todo se colapsa, se paraliza mucha actividad, muchos trabajadores luchando y creyendo firmemente en sus propuestas de huelga, otros que la acompañan por temor a las represalias, pequeñas empresas que obligan a sus trabajadores a hacer vacaciones en un día como hoy, encapuchados que se disfrazan como luchadores por una causa y asaltan un bingo, piquetes informativos que a veces desinforman, carreteras y vías neurálgicas ocupadas por manifestantes,… y las noticias en televisión hablan de “completa normalidad”.

Estoy a favor de la huelga. Yo estoy de huelga. Hoy. Creo que es de las pocas o únicas herramientas que tenemos para manifestar nuestro desacuerdo, nuestra repulsa, y luchar contra muchas injusticias.

Y creo más en el resultado o la incidencia de una huelga general. Últimamente se están produciendo muchas huelgas sectoriales, que no diré yo que no deban producirse. Pero la general aúna más a la gente y, después de todo, por lo que se lucha afecta a todos y a todas.

Creo en cambio también que entre los dirigentes sindicalistas debería haber más gente creativa, que fuese capaz de inventar o reinventar algún otro sistema de manifestación y repulsa aparte de la huelga. No sé qué otros mecanismos se podrían utilizar; si lo supiese, ya lo estaría proponiendo.

Ahora, por la calle principal de mi ciudad, pasa un grupo de manifestantes vitoreando: “Hacía falta ya una huelga, una huelga. Hacía falta ya una huelga general”.

Seguiré paseando, antes de unirme a ellos, observando e intentando analizar y comprender. Mientras tanto, se me viene otra canción a la cabeza y empiezo a tararear:

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=mAMEDy7eLV0">http://www.youtube.com/watch?v=mAMEDy7eLV0</a></p>
enviado por belkis | 11 comentarios

El retraso

 

Desde hace años siempre me ha venido con absoluta puntualidad. Pero el mes pasado tuve un retraso de cuatro días. 

Estuve muy preocupada. No podía pensar en nada que no fuese aquel retraso y las consecuencias que traería. Con los tiempos que corren, no me lo podía permitir.

En esos cuatro días pasé por momentos de perder el apetito hasta otros de devorar con intensidad. Cuatro noches de dormir mal, despertándome continuamente.

Finalmente, el quinto día me vino. Me senté frente al ordenador, conexión a la página correspondiente y pude comprobar que finalmente mi empresa había ingresado mi nómina.

No sé qué pasará este mes.

Antes de que llegue el dia X, tengo que concentrarme y estar preparada para lo que venga que, puestos a pensar con relajada frialdad, lo importante es que venga aunque sea con un pequeño retraso.

Necesito relajarme.

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=-d2mVNo7sHI&feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=-d2mVNo7sHI&feature=related</a></p>
enviado por belkis | 8 comentarios

Ventilando la casa

 

No abandoné esta casa, pero sabía que tenía que marcharme por una larga temporada. Hasta que me llamase y me llenase de nuevo lo que aquí sentí antaño o hasta que de mis dedos surgiesen cosas por contar.

Así es que, como la casa que dejas por una larga temporada, cubrí los muebles con sábanas y telas, para protegerlos, para que todo estuviese lo mejor posible a mi vuelta.

Alguna ventana quedó abierta y ha entrado porquería, y algún caco a llevarse cosas, algunas tan precisas como la ilusión.

Así es que abro de nuevo, me siento un rato y os transcribo (traducido al castellano) un texto que he recibido hoy por correo.

A mi entender, es demasiado suave, no realista del todo, ni explica con detalle la realidad que se vive desde dentro de ese colectivo. Pero de momento con abrir una ventana y que entre algo de aire, bastará.

El sueldo de los funcionarios

Cansados de ser siempre los protagonistas de todas las crisis que nosotros los funcionarios no hemos provocado, cansados de ser moneda de cambio para calmar ánimos y mercados, nosotros los funcionarios, a los que antes nadie nos hacía caso y que hemos sido motivo de burla en muchas viñetas populares, hete aquí que ahora somos los protagonistas de primera fila i la presa fácil en la que ocultar todas las incompetencias ajenas.

Nos recortaron el sueldo después de años de tenerlo congelado, no hemos cobrado nunca la paga extra completa, los sueldos son bajos y se han de pasar oposiciones para acceder y para subir de categoría, cosa que nunca se hace en una empresa privada. Los privilegios que nos quieren quitar son derechos adquiridos  tras años de trabajo y negociaciones y para compensar el bajo sueldo que hemos estado cobrando, un sueldo que nunca se ha equiparado al sector privado. Los privilegios de los funcionarios quedan ridículos cuando los comparamos con los de los trabajadores de las cajas de ahorro, que han sido rescatadas con dinero público, dinero que nos sacarán a nosotros de nuestras nóminas.

Cuando las multinacionales ofrecen a sus trabajadores viajes de vacaciones, gimnasio o guardería gratuitos se les llama ventajas pero cuando la Administración da días de permiso se les llama privilegios.

Ahora resulta que tenemos privilegios! Ésta sí que es buena! Pues no, señor; los privilegios son las pensiones millonarias, los sueldos vitalicios, los coches oficiales, las comidas a cargo de fondos públicos, las tarjetas de créditos, la duplicidad en los sueldos, los asesores a dedo, la falta de titulación y el amiguismo para acceder a un cargo público, y todo eso, pagado con el dinero de todos.

A eso se le llaman privilegios, sí señor! No más hipocresía, ya estamos hartos. Que empiecen a recortar toda esta parafernalia y seguro que habrá dinero para todos. El pueblo es sabio y ya no se le puede manipular de forma intencionada. No tenemos privilegios, lo que tenemos son derechos adquiridos. No os confundáis.

Funcionarios dignos e indignados.

 

enviado por belkis | 7 comentarios
Archivado en: ,

Llueve sobre mojado

 “Lo siento pero os aviso: si mañana sigue lloviendo así, no vengo a trabajar”.

Si es que visto, oído o leído así suena a pataleta de niña mimada y malcriada, o a la gilipollez de una adulta que no sabe apreciar lo que tiene en un momento dado.

Pero es que son ya demasiados días seguidos de lluvia, de oscuridad, de charcos, de barro, de paraguas, de pantalones mojados hasta las rodillas, de tráfico insoportable.

Valoro el agua de lluvia como un bien preciado; aún recuerdo recientes épocas de restricciones de agua por falta de lluvia. Pero también me atemoriza ver, como he visto hoy, un río desbordado o una ladera de fango arrastrada por la fuerza del agua hacia una carretera.

Y a medida que pasan los días este tiempo afecta a mi humor, a mi ya algo castigado optimismo, a mis energías y a todo lo que en mi ser me empuja cada día a caminar para adelante.

Es algo que, aunque intento minimizar y que no me castigue, acaba haciendo mella en mí inevitablemente.

Pero una vez más recurriré al “qué le vamos a hacer?” y tomarlo con humor. Mañana lloverá otra vez, de hecho hoy no ha parado de hacerlo en todo el día.

Cuando conduzca, y los cristales del coche estén tan empañados que me dé miedo respirar, o cuando el limpiaparabrisas funcione a la máxima potencia y aún así parezca que no cumple su cometido, o cuando encuentre un coche atravesado en la carretera, o cuando mis pies estén tan fríos que tema que ni una caricia los reavivará…será entonces cuando recurriré a aquello de “al mal tiempo, buena cara”. Encenderé la radio, mi pequeño me oirá cantar y seguirá el viaje confiado en mí, como siempre, y sé sin ser adivina, sé que no sonará esta canción, de la misma manera que sé que no hay hoy ningún amor que aleje esos nubarrones que me pesan como losas.

Y si la música no logra en mí el efecto balsámico que yo espero, entonces miraré por el espejo retrovisor, veré unos ojos negros que me sonríen y oiré una voz que dice: “Mamá, queda mucho?”

No, no queda mucho para llegar. No debe quedar mucho para que deje de llover. No queda mucho para que retome la compostura y deje de portarme tan tontamente….después de todo, la lluvia puede ser cálida también mirada con otros ojos, y cualquier tonto sabe que después de la tormenta viene la calma y sale el sol.

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=WczIZ5NBdIY">http://www.youtube.com/watch?v=WczIZ5NBdIY</a></p>
enviado por belkis | 4 comentarios
Archivado en:

De bichos

 

Cada mañana, invariablemente, nos juntamos el mismo grupo de compañeros, a la misma hora, y compartimos un tiempo que oscila entre 20 y 30 minutos, mientras desayunamos. A veces falta alguno, otras veces viene alguien más, pero solemos ser los mismos de siempre.

Solemos hablar casi de cualquier cosa, y normalmente siempre en tono despreocupado, divertido…se trata de una especie de pequeña desconexión del  trabajo. Aunque no lo parezca, retomas el trabajo con más ganas y predisposición ya que se ha liberado la mente de temas laborales momentáneamente y a veces retomar la concentración cuesta menos así, aunque a priori pudiese parecer lo contrario.

El caso es que últimamente prácticamente sólo se hablaba de la crisis: sus consecuencias, sus difíciles soluciones, cómo nos afecta a nosotros directamente.

En el grupo somos trabajadores que de momento no vemos peligrar nuestro puesto de trabajo aunque sí nuestras nóminas. Existe también gente temporal, que están más en la cuerda floja. Y existe también algún miembro activo del movimiento 15M que nos mantiene informados y en alerta.

Una mañana el tema se centró en la clase política, en cómo básicamente son los políticos quienes nos han llevado a la ruina y que serán los siguientes, los que salgan reelegidos, quienes nos darán probablemente la última estocada de gracia.

Tanto degeneraba el tema, que algunos compañeros cambiaron su semblante. La situación es más que peliaguda. Propuse, no sé si acertadamente o no, que cambiásemos de tema. Eludir el hablar de ello no iba a evitar que el problema siguiese existiendo y mucho menos que no debiésemos enfrentarnos a ello. Pero ya estaba bien…aquella mañana a mí me apetecía que todos volviésemos a nuestros puestos con un semblante diferente.

Y sin saber cómo ni por qué, y porque muchos tenemos niños en edad escolar, surgió el tema de los piojos: cómo tratarlos, como prevenirlos. Al cabo de pocos minutos, estábamos todos rascándonos la cabeza empujados por una sugestión que creo que nadie es capaz de evitar en este tema.

La idea funcionó y ese día volvimos a trabajar con una sonrisa en la cara, y muchos picores de cabeza. Y sin embargo, el tema no cambió tanto: empezamos hablando de parásitos y acabamos hablando de lo mismo, parásitos y chupópteros varios.

PD: Y a estos bicharracos de dos patas: vete lejos de aquí,...yo confiaba en ti....me has hecho daño con tus mentiras....recuerdo aquellos días en que por mí vivías....destruiste el amor que te di con ilusión...¿qué quieres de mí?

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=Fw4qa8ek-i4">http://www.youtube.com/watch?v=Fw4qa8ek-i4</a></p>
enviado por belkis | 5 comentarios

Felices sueños

 

Muchas veces, muchos días, tengo la sensación de que todo lo que hago durante el día es por los demás, que nunca hago nada por o para mí exclusivamente. Obligaciones creadas, impuestas, buscadas o no que acaban llenando cada segundo que respiro. Obligaciones que se han de cumplir porque son responsabilidades, otras por devoción y muchas otras por amor.

Y cuando a veces pienso que ya no puedo más, que mi capacidad sobrepasó cualquier límite y que me voy a venir abajo entonces viene la contrapartida para volver a remontar y ser capaz de enfrentarme otra vez a todo.

Algo ha cambiado en mí y no sé cuándo ni por qué. Antes, ante tal impotencia, me vendría abajo y me echaría a llorar probablemente. Ahora doy gracias por seguir teniendo la capacidad de poder con eso y con más, y doy gracias por tener la fortaleza suficiente para no fallar a nadie, y menos a quienes me necesitan y a quienes quiero.

Y a pesar de todo, a veces me imagino como si fuese una niña pequeña. Como si alguien, mi madre probablemente, viniese a arroparme cuando estoy en la cama, me besase en la frente y me animase a levantarme al día siguiente. Ese alguien me dice que voy a poder con todo, que no me venga abajo, que hay que seguir caminando y avanzando. Y yo creo a esa persona, porque me da fuerzas e ímpetu pero me permite a la vez ese pequeño momento en que me siento débil, en que soy yo quien necesita que me mimen, que me abracen, que me arropen.

Esta noche leí en un blog amigo cómo su autor describía el momento en que acompañaba a su hija pequeña a dormir. Aparte de una gran emotividad, he sentido una gran paz. Por unos minutos se ha detenido el tiempo, se han volatilizado los problemas, me he visto envuelta en un ambiente con una cálida luz azul y, escuchando el tema que él escuchaba junto a su hija, yo he cerrado los ojos y he sentido que nada ni nadie podría dañarme mientras escuchaba aquella melodía a modo de nana.

Con esta serenidad, me acurrucaré bajo mis sábanas e intentaré dormir en paz. Felices sueños.

Amigo, gracias por regalar ternura y espero que no te importe que copie vídeo ;)

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=PEN1_ggo_GQ">http://www.youtube.com/watch?v=PEN1_ggo_GQ</a></p>
enviado por belkis | 6 comentarios

El rosa es para chicas

 

 

Siempre se ha asociado el color rosa a lo femenino, a la sensibilidad, a la dulzura.

Y además de las muchas simbologías que se le pueden asociar (novela rosa, prensa rosa, homosexualidad,…) hasta hace poco era muy tradicional vestir a los recién nacidos de este color, si eran niñas, y azul si eran niños. Supongo que en un afán, ininteligible para mí, de que quede claro al resto del mundo que el bebé que le presentamos, que acaba de llegar, es de un sexo o de otro.

Tuve una etapa muy, muy rosa en la adolescencia, sobre todo en la lectura que escogía. Pero los años fueron pasando y pasé por otras etapas cromáticas, como si de un Velázquez de a pie se tratase.

Hace mucho tiempo que vivo estancada en el color marrón, en un tono oscuro…. Y no me gusta, nada en absoluto. El recién nacido otoño está cargado de maravillosas tonalidades marrones, pero no acabo de sentirme a gusto. Me siento más identificada con la explosión de rojos, amarillos, naranjas y rosas que nos ofrece la primavera.

En cualquier caso, y aunque no sea habitual en mí, a veces me permito darme un baño en rosa, sumergirme en algo que me sensibilice todos los poros, que despierte del letargo todos mis sentidos,… Algo que, aunque me demuestre que la vida no es color de rosa (a pesar de Edith Piaf), puedo conseguir en ocasiones verla dependiendo del color del cristal con que mire.

Encontré este tema, casualmente, que me provocó durante unos minutos una buena ducha sensitiva de rosa:

 

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=gLtU4IbHHZc">http://www.youtube.com/watch?v=gLtU4IbHHZc</a></p>
enviado por belkis | 4 comentarios
Archivado en:

No hay dos sin tres

 

Nunca he necesitado apuntarme fechas importantes, ni citas a las que no podía faltar, ni muchísimos números de teléfono…pues estaban en mi cabeza. Y sin gran esfuerzo, recuperaba todas esas cosas recurriendo a mi memoria.

 

Cuando estudiaba, el mayor rendimiento que le saqué a esta capacidad de memorizar fácilmente fue que los temas o materias que no me entraban, o no entendía, o simplemente no me apetecía entender, los memorizaba y me servía a la hora de superar muchas pruebas y exámenes.

 

Pero algo sucedió. Quizás lo inevitable: el paso del tiempo. Me he ido haciendo mayor y la memoria ya no funciona igual.

Sigo recordando muchas fechas, teléfonos y otros datos….pero ya no los recupero con la misma facilidad que antaño.

 

Y empiezo a olvidar a algunas personas, algunas palabras, algunos actos,…. He de reconocer que algunas de las cosas que olvido lo hago premeditadamente, porque quiero olvidarlas. Pero también es cierto que muchas se me olvidan, sin más, sin poder evitarlo.

 

Y olvidé que esta semana fue mi tercer aniversario aquí. Hoy se me vino a la memoria que el aniversario debía de ser por estas fechas, pero no recordaba ya el día exacto.

Quizás es porque al final este aniversario no se ha vivido ni se va a vivir como el primero, o como el segundo. ¿O quién sabe?

Quizás sea el último.

 

A la fiesta del primer cumpleaños vino mucha gente; a la del segundo también: faltaron algunos del primero pero llegó gente nueva, con aire fresco.

Hoy la mayoría de esa gente ya no está.

 

Afortunadamente, conservo el contacto con algunos de ellos, algunos de vosotros, no todo está perdido! Pero algo se perdió.

 

Este cumple me ha pillado nostálgica, qué le vamos a hacer!

No me apetecen ni velas ni pasteles, ni petardos ni confetti, ni música ni baile,… Y sin embargo, me siento genial.

He vuelto por aquí, que hacía mucho tiempo que no lo hacía. Y he activado mi memoria: momentos buenos vividos aquí, otros algo más amargos, algunas locuras que llevamos a cabo, muchos encuentros y algún que otro desencuentro, parte de mi vida reflejada aquí, …..¿Qué sucederá con todo esto? Quizás lo meta en una caja de llamativos colores y se lo regale a alguien.

 

Tarde de septiembre, mucho calor para tener ya el otoño a la vuelta de la esquina; el jardín de las delicias delante, a estas horas ya sin visitantes y con el único sonido de los pájaros, sus inquilinos habituales. Palabras que parecen escritas con tinta del color de la tristeza pero que se transmiten con la pluma de la esperanza y la ilusión.

 

Tres años, son tres años ya!

 

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=6PIodiAwPSE">http://www.youtube.com/watch?v=6PIodiAwPSE</a></p>
enviado por belkis | 8 comentarios
Archivado en:

El cerrojo

Te marchaste dando un portazo. Cuando entendí que probablemente no volverías, entonces puse un cerrojo en la puerta.

El cerrojo fue colocado en la parte de fuera, quedándome yo encerrada dentro.

Cuando quieras, puedes volver, abrir el cerrojo y entrar por la puerta. Porque yo, aunque no lo parezca, nunca cierro las puertas a nadie.

Puedes volver a entrar, diría incluso que sin llamar, sólo has de correr el cerrojo.

Yo te estaré esperando. ¿Por qué? Ni lo sé. ¿Te recibirán de nuevo mis brazos? Probablemente sí, quizás tenga muchas ganas de volver a abrazarte.

¿Mi sonrisa aparecerá en mi rostro? Probablemente sí, quizás me alegre mucho de volver a verte.

¿Nos hablaremos y nos contaremos cómo nos ha ido? Probablemente sí; siempre me encantó hablar contigo.

Todo eso y más encontrarás a tu regreso, si decides volver. Lo que es más que probable que no encuentres es la confianza, la complicidad, la fe en ti, la entrega sin condiciones, el cariño incondicional,….Todo eso preferiste destruirlo antes de marcharte.

(No soporto a la gente que se marcha sin decir adiós, porque nunca sabes si van a volver o no).

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=H8bcJ3axWsA">http://www.youtube.com/watch?v=H8bcJ3axWsA</a></p>
enviado por belkis | 12 comentarios

Al llegar la noche

 

Al llegar la noche….

Cuando empieza a anochecer, empieza la magia. Y además la espera… Una larga y dulce espera.

Tarde o temprano ese momento llegará.

Mientras llega o no, la noche me atrapa con el silencio que a veces necesito respirar. En ocasiones, llegan voces y cantos de un parque cercano, pero suenan tenues, no molestan al silencio.

La noche va avanzando y calmando los ritmos, apaciguando los pensamientos, serenando algunas inquietudes,…

Mientras espero que el ansiado momento llegue, miro por la ventana. Y veo la luna. Nunca antes solía observarla como lo hago ahora. Tú me enseñaste a hacerlo, a fijarme en ella, me comparabas con ella y el reflejo de unos destellos que sólo tú veías.

Y poco a poco ese momento llega. Es el momento final, ahí realmente acaba mi día, cuando el abandono y la entrega son tan grandes como si me entregase al más predispuesto de los amantes.

El momento de dejarse llevar, de cerrar los ojos, de dejar al alma que repose unas horas, y a la mente que asimile lo que tenga que asimilar, y donde se da completa libertad a los sueños.

Ese instante justo antes de cerrar los párpados y abandonarse, esperando que el día siguiente sea mejor o como mínimo que vuelva a amanecer… en ese justo momento creo que alcanzo lo que debe ser lo más cercano posible a la felicidad completa.

Si estuvieras tú, sería la Felicidad

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=rm28NfvYlx8">http://www.youtube.com/watch?v=rm28NfvYlx8</a></p>
enviado por belkis | 4 comentarios
Archivado en:

Ardiendo deseos

Hoy es noche de verbena, la verbena de San Juan, en muchos lugares noche mágica donde las haya.

Cuando era niña, y las hogueras aún estaban permitidas (entre otras cosas, porque aún quedaban solares sin edificar y lugares apropiados para hacerlas), los niños y niñas del barrio empezábamos a prepararnos al menos dos semanas antes.

Nos dedicábamos a recoger muebles viejos, cajas, maderas, cualquier cosa que pudiese hacer crecer y crecer más nuestra gran hoguera. Existía a veces cierta rivalidad entre los chavales de unos y otros barrios, e incluso a veces, se robaba el material de unas hogueras para aumentar las propias, pero aún así era divertido.

Las vecinas, las mamás, también nos daban a veces aquellos enseres de los que querían deshacerse para hacer más grande la montaña de cosas que arderían. Finalmente, se hacía un muñeco a modo de ninot, vestido con ropas viejas que encontrásemos por ahí.

Por la noche, sobre las diez, se prendía fuego. Todo el barrio aplaudía. Los niños tirábamos petardos, los mayores charlaban y bebían, y jugábamos hasta que ya apenas sólo quedaban las brasas de aquella enorme mole de fuego.

Todo eso se perdió en la historia de los tiempos. Hoy la verbena suele celebrarse en discotecas o en casas particulares. Se sigue derrochando coca y cava, y siguen habiendo cada vez más petardos y cohetes y a mí cada vez me parecen más ruidosos y molestos. Probablemente me hago mayor.

He pasado muchas verbenas en las que me he sentido sola incluso sin estarlo. Hoy, esta noche, estaré sola también, pero esta vez físicamente también. No importa. El cava y la coca no faltarán.

E incluso el ritual. El año pasado por estas fechas alguien me explicó que en su lugar de residencia se estila escribir los deseos de cada cual en un papel y luego lanzarlos a una hoguera que se organiza en la playa.

Yo también quise probar, ¿por qué no? Aunque mi papel con mi deseo prendió en la pila del lavadero, por si acaso.

Pedí un deseo importante, pero que no fuese vital si no llegaba a cumplirse. Yo no creo en estos rituales mágicos ni en la superstición, al menos no creo demasiado. Pero qué podía perder?

Escribí y prendí fuego al papel. Mi deseo se cumplió. Unos tres meses después.

Esta noche lo haré también y seré más atrevida; habrá más de un deseo y de mayor calibre o importancia. Quizás el año que viene os cuente qué pasó.

¿Conocéis algún ritual más que se celebre en San Juan?

Por cierto, felicidades a todos los Juanes y Juanas.

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=IgB2PpVjETo">http://www.youtube.com/watch?v=IgB2PpVjETo</a></p>

Tengo que dejarte

 

Llegué a la hora convenida. Llovía a raudales pero eso no iba a ser inconveniente alguno.

Quedamos en el mejor sitio para deleitarnos en el placer.

Y allí estabas tú, tentándome. Tu aspecto, tu olor,….

Para mí eres como un pecado. Estuve mirándote largo rato, pensando en las consecuencias que tendría caer en la tentación, en abandonarme al placer de tenerte.

El deseo pudo a la razón, y no lo dudé dos veces. Te saboreé, sin prisas y el placer fue inmenso. Casi no recordaba ya la última vez que te tuve en mis labios.

Un par de horas más tarde, empecé a pagar las consecuencias,…. en forma de retortijones.

Creo que tengo que abandonarte; creo que no volveré a probar el queso de cabra gratinado.

 

enviado por belkis | 14 comentarios

Todo cambia - 2ª parte

 

Como decía, o intentaba explicar en la 1ª parte, no sólo las personas cambiamos, evolucionamos. Pasa también con los lugares, con los edificios, con los espacios,….

 

Recuerdo ahora que cuando iba a adquirir mi primera vivienda, lo hice a través de una inmobiliaria. Ella tenía mis instrucciones de mostrarme pisos que no superaran cierto valor de compra. Me seleccionó unos cuantos que fuimos a visitar.

Cuando sólo quedaba uno por ver, le pedí ir al último. El agente inmobiliario me dijo que no, que aquel piso no era para mí pues “no es habitable para nadie”.

Insistí y fuimos a verlo. El piso estaba deshabitado pues no estaba en condiciones para ser ocupado por nadie. Puertas y ventanas destrozadas, suelos y paredes agujereados, mal o ningún funcionamiento de los suministros de agua, luz y gas,….un desastre que requería una gran inversión.

Sin embargo…yo compré aquel piso. El de la agencia no entendía el por qué, y tampoco lo entendían quienes vinieron a ver el piso cuando lo adquirí.

 

Aquel piso tenía posibilidades. Tenía una buena distribución de espacios. Tenía unas vistas reconfortantes. Hubo que trabajar mucho, muchísimo.

Hice cosas que no había hecho en mi vida: ayudé a picar en las paredes para hacer las regatas por donde pasaría la nueva instalación eléctrica, arranqué ventanas y persianas con mis propias manos, quité capas de pintura de las puertas con un aparato calefactor y mascarilla,….. Tuve que hacer de decoradora improvisada para elegir suelos, colores de pintura, mobiliario de cocina, etc….

 

Fue duro pero quedó un piso habitable, confortable, cómodo, atractivo…Cuando años después decidí venderlo, me lo quitaron literalmente de las manos.

Me dio mucha pena hacerlo pero las circunstancias de mi vida habían cambiado y tuve la oportunidad de ir a vivir a otro sitio y tenía que aprovecharla.

 

Algo muy, muy parecido me pasó cuando empecé a escribir en este blog. Sólo tenía una pantalla en blanco, algunas funcionalidades que ofrecía este servidor, la mente en blanco y el corazón desbordándose por contar, por explicar, por compartir.

 

Poco a poco, igual que el piso que arreglé, el blog fue tomando forma. No era nada especial ni destacable, pero yo me sentía orgullosa y sobre todo cómoda, feliz, a gusto. Esto es, salvando las distancias, como encontrarse en casa.

 

También aquí se hizo alguna que otra reforma, hasta se cambió el título del blog en su momento.

Aquí he vivido momentos maravillosos, también algunos tristes, y lo mejor de lo mejor ha sido sin lugar a dudas la gente que habéis pasado por aquí.

Algunos pasaron, dejaron una huella profunda y se marcharon. No os nombraré pero quiero que sepáis que también a vosotros os sigo recordando.

 

Hoy, no es que tenga una oportunidad mejor, pero hay algunas circunstancias que me impiden cuidar este blog, esta casa, como se merece.

En los últimos tiempos la inspiración anda algo reñida conmigo, y de pronto, como si de una revolución hormonal adolescente se tratase, las ideas vienen de golpe, avasallando…quemando la memoria por conservarlas, pugnando por salir escopeteadas hacia la pantalla, y sin embargo….no se puede, no dispongo de tiempo material para ello.

Leo vuestros comentarios. Sabéis que lo hago pues el blog está moderado; si no los leyese, no saldrían publicados. Y me emociono, me emociono enormemente de ver que sigue habiendo gente que pasa por aquí aunque yo apenas ya lo haga.

Y nada de esto es comparable a la desazón que me provoca el hecho de no poder corresponderos de la misma manera, de visitar “vuestras casas”, de agradecer vuestra hospitalidad y de dejaros ver que estuve allí aunque casi siempre me marcho sin decir nada.

 

Nunca imaginé que este blog me llevaría a encontrar amigos, algunos muy, muy entrañables, e incluso a tener la oportunidad de conoceros personalmente a algunos.

 

En mi vida personal y laboral han surgido algunas cuestiones que me van a requerir mucho, mucho tiempo. Siempre la lucha constante contra el tiempo! Y esto ya no va a ser lo que era.

 

He estado reflexionando mucho, muchísimo (algunos de vosotros lo sabéis) sobre el cierre de este blog. He llegado a la conclusión de que no, de que no puedo hacerlo. Así es que de momento sólo quedará aparcado durante un tiempo que aún no sé cuánto durará.

Es probable que en ese tiempo necesite refugiarme en él de nuevo, y venga por aquí. Pero ahora es prácticamente imposible.

Sé que corro el riesgo de que el blog quede abandonado y olvidado definitivamente, pero asumo las consecuencias.

 

Soy humana y puedo olvidarme de las páginas, de escribir y de leer, pero no olvido las sensaciones, los recuerdos, las palabras,…y mucho menos a las personas.

Pienso hacer todo lo posible por seguir en contacto con vosotros, por seguir maravillándome con vuestras maneras de ser, diferentes entre sí, y tan grandes en particular.

Nos quedan otras vías como es el teléfono en algunos casos, el correo electrónico en otros,….Aunque como dice la canción “las obras quedan, las gentes se van”,…yo procuraré que la obra permanezca pero lucharé por mantener a las gentes.

 

Me siento enormemente agradecida hacia todos y todas los que alguna vez pasásteis por aquí, haciendo que esto valiera la pena. Gracias por vuestras palabras, por vuestro tiempo, por decorar el blog, por contribuir de alguna manera a decorar mi vida.

 

Espero que Terra no me decepcione al menos esta vez y me permita publicar esta entrada (una de las más emotivas para mí) sin problema alguno.

 

PD: Amenazo con volver algún día!

 

 

 

Tú decoraste mi vida

 

Toda mi vida era un papel. Lo que es: claro, puro y blanco.

Hasta que tú lo moviste con tu pluma, cambiando el ánimo de vez en cuando.

Hasta que el balance quedó bien.

Entonces agregaste algo de música, cada nota estaba en su lugar.

Y cualquiera podría mirar todos los cambios en mí, con tan sólo mirar mi rostro.

Y tú decoraste mi vida, creaste un mundo donde los sueños son aparte.

Y tú decoraste mi vida, al pintar tu amor por todo mi corazón.

Tú decoraste mi vida.

Como una rima sin razón, en una interminable canción.

No había armonía, la vida no significaba nada para mí, hasta que tú llegaste.

Y trajiste los colores, qué dulce sorpresa!

Ahora soy capaz de ver todas las cosas que la vida puede ser, brillando suave en tus ojos.

Y tú decoraste mi vida, creaste un mundo donde los sueños son aparte.

Y tú decoraste mi vida, al pintar tu amor por todo mi corazón.

Tú decoraste mi vida.

 

 

 

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=Av9qOwQxQ7Y&feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=Av9qOwQxQ7Y&feature=related</a></p>
enviado por belkis | 12 comentarios

Todo cambia - 1ª parte

 

 Uno de los ambulatorios de mi pueblo está en un parque. De hecho, hay prácticamente que atravesarlo para llegar a su entrada principal.

El otro día llevé a mi peque al pediatra y, a la salida, él se quedó un rato jugando mientras yo me sentaba en un banco, bajo aquellos pinos que tienen más años que yo. Le observaba jugar y pensaba en cómo habían variado sus juegos, su independencia, su agilidad,…se hace mayor.

Y pensé también en cómo cambian y se hacen mayores también los sitios, los lugares…crecen y envejecen a la par que nosotros, aunque a ellos a veces se les note mucho menos.

Aquel parque existe desde  que tengo uso de razón. Siempre se le ha llamado el parque del Sr. José, porque así se llamaba un vigilante que había en el parque hace décadas, contratado por el ayuntamiento para las labores de mantenimiento, pero el Sr. José era mucho más que un técnico de mantenimiento: era el enfermero que curaba nuestras heridas cuando nos caíamos, era el cuidador que nos regañaba cuando hacíamos algo mal, era el ángel de aquel parque.

Donde ahora está ubicado el ambulatorio, hace décadas había un parvulario. En aquella época la enseñanza no era obligatoria hasta los seis años, y yo debí machacar mucho a mi madre (según cuenta ella), pidiéndole que me llevase al colegio para aprender a leer cuentos, y a los tres años mi madre, cansada de escucharme, me inscribió.

Y allí estuve tres años, aprendiendo, hasta que al pasar a primero me tuve que trasladar a otro colegio.

Años más tarde, construyeron en una parte del terreno del parque, justo enfrente  del parvulario, una pista de patinaje. Yo entonces debía tener unos nueve años y pedí para Reyes unos patines. Eran de hierro, de cuatro ruedas, con las cuerdas de plástico (tiempo más tarde fueron sustituidas por unas de cuero, más resistentes), algo rudimentarios pero lo normal de aquella época.

Y cada tarde al salir del colegio y tomar mi merienda, cogía mis patines y me iba a la pista del parque a patinar, primero a aprender, con muchas caídas y rasguños, y luego a perfeccionar. Creo que algunos de los momentos más felices de mi vida los viví sobre aquellas cuatro pequeñas ruedas.

Unos años más tarde, el parvulario del parque dejó de funcionar como tal. El ayuntamiento lo utilizó, entre otras cosas, como colegio electoral. Allí fui a votar por primera vez, y allí ejercí como presidente de mesa, también por primera vez. Hubo muchas más, claro, e incluso presidí por segunda vez, pero ya fue en otro colegio.

Y unos años más tarde, el parque sufrió su penúltima transformación: la pista de patinaje fue eliminada y el parvulario derruido. Se construyó allí un ambulatorio, nuevo, más grande, con mayores prestaciones….algo que por aquel entonces el pueblo necesitaba con mucha urgencia.

Un par de años más tarde el parque del Sr. José (que ya no se llamaba así, entre otras cosas, porque el Sr. José falleció) vivió su última transformación (al menos hasta ahora): se colocaron bancos nuevos, columpios nuevos y más seguros para los niños, y se colocó una valla de madera alrededor de la zona de juegos.

Me siento mayor cuando me siento en uno de sus bancos. Observo que el parque y yo hemos vivido muchas transformaciones a lo largo de nuestras respectivas vidas. El parque, en cambio, sigue siendo hermoso, tranquilo, bien ubicado,…una gozada pasarse por él de tanto en tanto.

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=6VHtyr0IGCw">http://www.youtube.com/watch?v=6VHtyr0IGCw</a></p>
enviado por belkis | 6 comentarios
Archivado en:
Más envíos Página siguiente >