Ventilando la casa
No abandoné esta casa, pero sabía que tenía que marcharme por una larga temporada. Hasta que me llamase y me llenase de nuevo lo que aquí sentí antaño o hasta que de mis dedos surgiesen cosas por contar.
Así es que, como la casa que dejas por una larga temporada, cubrí los muebles con sábanas y telas, para protegerlos, para que todo estuviese lo mejor posible a mi vuelta.
Alguna ventana quedó abierta y ha entrado porquería, y algún caco a llevarse cosas, algunas tan precisas como la ilusión.
Así es que abro de nuevo, me siento un rato y os transcribo (traducido al castellano) un texto que he recibido hoy por correo.
A mi entender, es demasiado suave, no realista del todo, ni explica con detalle la realidad que se vive desde dentro de ese colectivo. Pero de momento con abrir una ventana y que entre algo de aire, bastará.
El sueldo de los funcionarios
Cansados de ser siempre los protagonistas de todas las crisis que nosotros los funcionarios no hemos provocado, cansados de ser moneda de cambio para calmar ánimos y mercados, nosotros los funcionarios, a los que antes nadie nos hacía caso y que hemos sido motivo de burla en muchas viñetas populares, hete aquí que ahora somos los protagonistas de primera fila i la presa fácil en la que ocultar todas las incompetencias ajenas.
Nos recortaron el sueldo después de años de tenerlo congelado, no hemos cobrado nunca la paga extra completa, los sueldos son bajos y se han de pasar oposiciones para acceder y para subir de categoría, cosa que nunca se hace en una empresa privada. Los privilegios que nos quieren quitar son derechos adquiridos tras años de trabajo y negociaciones y para compensar el bajo sueldo que hemos estado cobrando, un sueldo que nunca se ha equiparado al sector privado. Los privilegios de los funcionarios quedan ridículos cuando los comparamos con los de los trabajadores de las cajas de ahorro, que han sido rescatadas con dinero público, dinero que nos sacarán a nosotros de nuestras nóminas.
Cuando las multinacionales ofrecen a sus trabajadores viajes de vacaciones, gimnasio o guardería gratuitos se les llama ventajas pero cuando la Administración da días de permiso se les llama privilegios.
Ahora resulta que tenemos privilegios! Ésta sí que es buena! Pues no, señor; los privilegios son las pensiones millonarias, los sueldos vitalicios, los coches oficiales, las comidas a cargo de fondos públicos, las tarjetas de créditos, la duplicidad en los sueldos, los asesores a dedo, la falta de titulación y el amiguismo para acceder a un cargo público, y todo eso, pagado con el dinero de todos.
A eso se le llaman privilegios, sí señor! No más hipocresía, ya estamos hartos. Que empiecen a recortar toda esta parafernalia y seguro que habrá dinero para todos. El pueblo es sabio y ya no se le puede manipular de forma intencionada. No tenemos privilegios, lo que tenemos son derechos adquiridos. No os confundáis.
Funcionarios dignos e indignados.
