Llueve sobre mojado

“Lo siento pero os aviso: si mañana sigue lloviendo así, no vengo a trabajar”.
Si es que visto, oído o leído así suena a pataleta de niña mimada y malcriada, o a la gilipollez de una adulta que no sabe apreciar lo que tiene en un momento dado.
Pero es que son ya demasiados días seguidos de lluvia, de oscuridad, de charcos, de barro, de paraguas, de pantalones mojados hasta las rodillas, de tráfico insoportable.
Valoro el agua de lluvia como un bien preciado; aún recuerdo recientes épocas de restricciones de agua por falta de lluvia. Pero también me atemoriza ver, como he visto hoy, un río desbordado o una ladera de fango arrastrada por la fuerza del agua hacia una carretera.
Y a medida que pasan los días este tiempo afecta a mi humor, a mi ya algo castigado optimismo, a mis energías y a todo lo que en mi ser me empuja cada día a caminar para adelante.
Es algo que, aunque intento minimizar y que no me castigue, acaba haciendo mella en mí inevitablemente.
Pero una vez más recurriré al “qué le vamos a hacer?” y tomarlo con humor. Mañana lloverá otra vez, de hecho hoy no ha parado de hacerlo en todo el día.
Cuando conduzca, y los cristales del coche estén tan empañados que me dé miedo respirar, o cuando el limpiaparabrisas funcione a la máxima potencia y aún así parezca que no cumple su cometido, o cuando encuentre un coche atravesado en la carretera, o cuando mis pies estén tan fríos que tema que ni una caricia los reavivará…será entonces cuando recurriré a aquello de “al mal tiempo, buena cara”. Encenderé la radio, mi pequeño me oirá cantar y seguirá el viaje confiado en mí, como siempre, y sé sin ser adivina, sé que no sonará esta canción, de la misma manera que sé que no hay hoy ningún amor que aleje esos nubarrones que me pesan como losas.
Y si la música no logra en mí el efecto balsámico que yo espero, entonces miraré por el espejo retrovisor, veré unos ojos negros que me sonríen y oiré una voz que dice: “Mamá, queda mucho?”
No, no queda mucho para llegar. No debe quedar mucho para que deje de llover. No queda mucho para que retome la compostura y deje de portarme tan tontamente….después de todo, la lluvia puede ser cálida también mirada con otros ojos, y cualquier tonto sabe que después de la tormenta viene la calma y sale el sol.
http://www.youtube.com/watch?v=WczIZ5NBdIY