De bichos

Cada mañana, invariablemente, nos juntamos el mismo grupo de compañeros, a la misma hora, y compartimos un tiempo que oscila entre 20 y 30 minutos, mientras desayunamos. A veces falta alguno, otras veces viene alguien más, pero solemos ser los mismos de siempre.
Solemos hablar casi de cualquier cosa, y normalmente siempre en tono despreocupado, divertido…se trata de una especie de pequeña desconexión del trabajo. Aunque no lo parezca, retomas el trabajo con más ganas y predisposición ya que se ha liberado la mente de temas laborales momentáneamente y a veces retomar la concentración cuesta menos así, aunque a priori pudiese parecer lo contrario.
El caso es que últimamente prácticamente sólo se hablaba de la crisis: sus consecuencias, sus difíciles soluciones, cómo nos afecta a nosotros directamente.
En el grupo somos trabajadores que de momento no vemos peligrar nuestro puesto de trabajo aunque sí nuestras nóminas. Existe también gente temporal, que están más en la cuerda floja. Y existe también algún miembro activo del movimiento 15M que nos mantiene informados y en alerta.
Una mañana el tema se centró en la clase política, en cómo básicamente son los políticos quienes nos han llevado a la ruina y que serán los siguientes, los que salgan reelegidos, quienes nos darán probablemente la última estocada de gracia.
Tanto degeneraba el tema, que algunos compañeros cambiaron su semblante. La situación es más que peliaguda. Propuse, no sé si acertadamente o no, que cambiásemos de tema. Eludir el hablar de ello no iba a evitar que el problema siguiese existiendo y mucho menos que no debiésemos enfrentarnos a ello. Pero ya estaba bien…aquella mañana a mí me apetecía que todos volviésemos a nuestros puestos con un semblante diferente.
Y sin saber cómo ni por qué, y porque muchos tenemos niños en edad escolar, surgió el tema de los piojos: cómo tratarlos, como prevenirlos. Al cabo de pocos minutos, estábamos todos rascándonos la cabeza empujados por una sugestión que creo que nadie es capaz de evitar en este tema.
La idea funcionó y ese día volvimos a trabajar con una sonrisa en la cara, y muchos picores de cabeza. Y sin embargo, el tema no cambió tanto: empezamos hablando de parásitos y acabamos hablando de lo mismo, parásitos y chupópteros varios.
PD: Y a estos bicharracos de dos patas: vete lejos de aquí,...yo confiaba en ti....me has hecho daño con tus mentiras....recuerdo aquellos días en que por mí vivías....destruiste el amor que te di con ilusión...¿qué quieres de mí?
http://www.youtube.com/watch?v=Fw4qa8ek-i4