Jaque mate al 9

Quedarás 2009 en nuestra memoria como el año de la gran crisis económica. Por lo demás, has sido como otro año cualquiera: muertes en accidentes de tráfico, víctimas de violencia de género, guerras sin sentido, cumbres que no conducen a nada, asesinato lento pero seguro y con premeditación de nuestro planeta,….lo mismo de siempre.
En mi ámbito laboral, nuestros puestos de trabajo están seguros. De momento. Pero este año aciago, como cruel brujo que concedes deseos a cambio de algo, quisiste cobrarnos esa seguridad laboral a un precio un poco caro. Tú, año brujo, dejaste viudas a dos compañeras de trabajo en un lapsus de quince días. Te llevaste a los progenitores de varios compañeros más. Nos arrebataste de una manera cruel e inesperada a Teresa, una compañera y amiga muy querida. Y te llevaste además a tres familiares míos. Y así, suma y sigue.
Pero no has conseguido arrebatarme -aún- la ilusión y la esperanza.
Dentro de muy pocas horas ya serás pasado. Formarás parte de nuestra historia, de la mía propia. Afortunadamente, tu vida no podía durar más de trescientos sesenta y cinco días. Y a pesar del veneno que has intentando infundir, no querré borrarte de mi memoria. Creo que también hubo cosas buenas en ti, aunque fue más por mi propio esfuerzo y convencimiento.
Tu sucesor, que está a punto de nacer entre serpentinas, brindis y buenos deseos, hará honor a su nombre. El diez es un número redondo, perfecto, calificador de lo mejor. Miraremos al 2010 con cierto escepticismo pues tú has dejado una estela de huellas dolorosas en muchos de nosotros, pero le ofreceremos un voto de confianza, y le recibiremos como a ti, con los brazos abiertos.
Alzaré mi copa y creo que no sentiré ninguna nostalgia por tu marcha. Estás acabado, hemos podido contigo. Has sido un gran contrincante en esta batalla llamada vida, pero ahora abandonas el juego y nosotros seguimos jugando la partida.
Aunque suene a spot publicitario: Feliz 2010 a todas las personas de buena voluntad.
Postdata: Las nuevas arrugas nacidas en mi rostro no han sido sólo mérito tuyo; también nacen fruto de las risas.