CARMÍN
Lápiz de labios. Labios sensuales y voluptuosos, rompedores. Silicona no, mejor finos. El carmín no impide los besos, pero los retrasa, al final de la noche, después del lucimiento.
La elegancia se transmuta en vulgaridad, cuando el carmín de unos labios voluptuosos, rompedores, con o sin silicona, adolescentes o cuarentones, permanece en el cristal después de un paso fugaz por el lavavajillas.
Y es que, no es lo mismo un beso que un resto.
PD: Salvo que seas un CSI.