NARCISO Y NARCISA ( Y TRES)
NARCISA
Narcisa es una muchacha hermosa. Todo en su cuerpo es hermoso. Sólo su nombre la afea, por eso, no la voy a volver a llamar así, porque le fastidia mucho. La llamaré de ahora en adelante como la llaman sus amigas : Sisi. Sí, Sisi y no Sissi la emperatriz, aunque Narcisa, perdón Sisi, merecería ser princesa.
Hoy Sisi va a salir, es viernes, y como todos los viernes está muy nerviosa, desquiciada, porque Sisi ( ahora ya lo he dicho bien), no es princesa como ya sabéis, aunque merecería serlo, pero lo que sí es cierto es que Sisi, cada viernes, cada fin de semana, cada vez que sale, lo hace lista para encontrar a un príncipe azul que aún le es esquivo. No, Sisi no es remilgada, ni una estrecha, en su vida ha habido muchos sapos, pero ninguno se ha convertido en un apuesto príncipe, han seguido siendo sapos aún después de ser besados, han seguido croando, a su oído, con los mismos tonos una y otra vez, hasta que Sisi ha acabado hasta el coño de batracios, y Sisi que es muy decidida se dijo que no, que bastaba ya, que a ella no la había parido su madre para eso, iba a esperar paciente a su príncipe ; para un sapo, o un cerdo, siempre hay tiempo. Y así, esperando príncipes, anda ya unas semanas.
Sisi está hoy contenta, tiene una premonición, porque Sisi es muy sensible para cuestiones paranormales, tanto que, a veces, se asusta a sí misma. La noche pasada Sisi ha soñado que hoy es su día, que hay un príncipe que la espera en su camino. Está entusiasmada, sabe que sus pálpitos, la mayoría de las veces, se han frustrado, y por más que besaba al sapo, no sufría ninguna metamorfosis. La angustia pensar que puede haber pasado por delante de su príncipe y no ha sabido reconocerlo.
Faltan dos horas para la hora en que ha quedado citada con sus amigas para ir a un local de moda. Sisi está en el baño, ante el espejo, y ante la desesperación de sus hermanos. Aunque es muy bella ( no es ella quien lo dice, lo dicen todos), le gusta acicalarse ; con el maquillaje, discreto, se saca mucho partido, además hoy con los nervios le ha salido un herpes en el labio, claro que también está al caer la regla.
El agua está en su punto. Sisi se ducha, y mientras el agua recorre su cuerpo, sueña con su futuro, que pronto va a ser una realidad. Despierta de sus sueños, no debe atrasarse, el tiempo vuela. Sale desnuda de la bañera en la que se ha duchado, se mira al espejo que está empezando a hacerse de nuevo transparente, se admira aunque reconoce que tiene las tetas un poco pequeñas, las toma por debajo, las aprieta un poco hacia su cuerpo y forma un canalillo con sus senos, justo lo que hará después su sujetador, es la única concesión que hace a algo postizo, lo demás es todo natural y no está nada mal ( un vientre plano, un ombligo gracioso, su culito y sus muslos sin una estría), varias de sus amigas ya se han dado un par de recortes : Lolita la nariz, porque ahora ya es nariz, antes no tenía ni nombre, y Maite, se ha arreglado las orejas, es una pena que las orejas no se puedan donar, porque con los retales de las de Maite, habrían quedado restauradas de sobra dos o tres personas desorejadas por accidente o por enfermedad, y es que el mundo está muy mal repartido. Pero Sisi no se ha hecho nada, no lo necesita, quizás en el futuro.
Le gusta maquillarse, ponerse mona, pero a veces también envidia a sus hermanos, que con una ducha y a veces (las menos) un poco de desodorante ya están listos. Saca de un armario su neceser. Pronto tendrá que cambiarlo, la cremallera lleva tiempo rota, y el plástico que impermeabiliza su interior se está desgarrando, no lo ha cambiado por desidia, porque tampoco es algo muy caro, pero como no se enseña, siempre se deja para mejor ocasión, o para regalo de Reyes, sí, este año lo pedirá a los Reyes. Primero se seca el pelo, la melena morena que pasa del hombro ; después, una vez seco, sedoso y suelto, lo debe alisar con la plancha, en una labor tediosa mechón a mechón ; se aburre, le están dando ganas de ponerse una permanente, así con mojarse la cabeza y como mucho con un poco de espuma estaría lista, pero ella no se ve con la permanente, igual que no se ve rubia, una vez se tiñó y se encontró muy pija. Ya está, menos mal que no se ha maquillado, le caen gruesos goterones, que seca con la toalla que se había anudado sobre el pecho. Abre la puerta para permitir que entre el aire, está sofocada, se está asfixiando. Eso ya es otra cosa, ya no suda, se puede maquillar, es una suerte ser morena, con un poquito de maquillaje será suficiente. Unos toques de rímel en las pestañas, y con el perfilador realza sus ojos. Hace un mohín de satisfacción, frunce los labios y se coloca en escorzo, desnuda su hombro, está muy graciosa con la diadema que sujeta su flequillo, se gusta mucho, está irresistible, el príncipe azul quedará impresionado.