el mundo de ast

del gris al negro toda una gama de colores
El conferenciante más aburrido del mundo y final

No aguantaba más.Necesitaba volver al parque. Las alas le habían crecido. había llegado a hacer sus primero vuelos en la habitación, pero áun no era tan experto como para huir por la ventana ( cinco pisos de altura, demasiado para un prmer vuelo). Su cabellera era ahora rubia y anillada, iba de un sitio a otro desnudo, con su cuerpo regordete de niño, la ropa quemada, tanto como seguir encerrado en su habitación.

Debía salir, ahora. En cueros, con sus alas, muy tieso, salió al vestíbulo. Una pareja esperaba en el ascendor. Se apoyó a la pared para ocultar su denudez, pero reflexionó: si su nueva vida iba a ser así, debía afrontarla, nadie puede permanecer siempre oculto. Caminó resuelto hacia el ascensor. Allí un muchacho alto de ojos tristes, que esquivaban los de su compañera, bajita, morea de ojos mortecinos. Estaban tan disgustados que no parecían verlo, pero nada de nada, como sino existiese.

Tomás, el conferenciante más aburrido del mundo o lo que fuese ahora, tuvo el impuso irresistible de recitar uno de sus poemas de amor, muy tierno, declamando con su voz melodiosa, de tiple. sus compañerops de ascendor se miraron, sus miradas despertaron y con ellas su pasión. La muchahc apresionó el botón rojo que detuvoe l eelevador, y ante toma´s, que tapaba ruborizado sus ojos con la punta de sus alas, hicieron el amor, y cuando terminaron, entró en un éxtasis que no habia encontrado jamás. La muchacha quitó el dedo del pulsador, el ascensor reanudó su marcha, y los chicos, que ahora estaban embobados mirándose eluno al otro, seguían sin verlo.

El conferenciante más aburrido delmundo taó sus genitales diminutos y lpelones al salir, en un gesto instintivoo, pero nadie de los que esperaban la bajada del ascensor reparó en su presencia, nadie le miró tampoco en el hall, ni el conmserje al salir; creyó que una antigua alumna lo reconocía, había miradeo en su dirección, pero en relaidad miraba a otro señor: Tomás era invisible.

Y el conferenciante más aburrido del mundo se fue al parque, avistÓ parejas, sin ser visto, les recitó sus poemas, indUjo y acompañó su amor, y fue muy feliz, muy feliz, vivendo entre alamedas, parques, cines descubiertos e incluso descampados, recitando siempre, y consiguiendo su felicidad instando al prójimo con sus poemas al placer del amor, como antes lo había inducido al sueño.

FIN.

Publicado el: jueves, 07 de junio de 2007 19:48 por murciaconsed
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Comentarios

olvido ha opinado:

Asombroso final, ha valido la pena la espara. Mañana antes de acostarme te visitare, esto ya se ha vuelto una costumbre. Ahora ya sabiendo kien es Tomas me voy a dormir ke estoy muy cansada.
Un besito AST de una olvidadiza
Hasta mañana
# junio 7, 2007 20:40

patry ha opinado:

:o
Oye pues mira, al final alcanzó la felicidad, que e slo más importante.
Un besito.
# junio 7, 2007 21:57

ha opinado:

Espero que os haya gustado. Este relato no es actual, se hizo hace unos años, no muchos, en los que quizás me habría gustado que mi vida fuese de otra manera.
No se lo digáis a nadie. Schsss.
# junio 8, 2007 7:38
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