El conferenciante más aburrido del mundo y tres
Tomás leyó en sus ojos, que ya no le miraban, el brillo que ponía el deseo. De repente, Tomás había desaparecido para ellos. las manos de los muchachos se entrelazaron, sus dedos hacían suaves caricias, que al ascender por la palma de la mano hacia la muñeca, les producían estremecimientos. Los muchachos e besaron mintras Tomás hablaba y hablaba, y el resto de oyentes dormía, roncabasuspiraba. el muchao deslizó su mano bajo la falda de su compañera, y la muchacha introdujo a suya por debajo del faldón de la camisa del chico, acarició su vientre cada vez más abajo y rozando la hebilla del acorrea se fue sumergiendo en su pantalón. Los chicos se deslizaron por sus sillones respectivos, abrieron las pirnas, tomando una psotura más relajada que hiciese fáciles sus caricias. tomás sudaba, pero sudaba sin para un momento su disertación. al observarlos mientras hablaba, se excitaba con la escena quesólo él contemplaba entre tanto durmiente.
Tomás se quedó en blanco. Por por primera vez en su vida no sabía qué decir y por primera vez anticipó su silencio. Los durmientes despertaron y aplaudieron, y los dos jóvenes se miraron azorados, sintieron la misma vergÚenza que Adán y Eva en el paraíso tras descubrir el pecado original; con disimulo ( difícili en la primer afila), arreglaron su ropas desordenadas, peinaron sus cabellos, y recondujeron sus humores a los cauces de los que se habían desparramado.
Tomás no encontraba explicación. No había explicación. Pero tmapoco la había para su poder sobre el sueño ajeno con la palabra como único instrumento. Estaba seguro de que no er amás que una excepción que confirmaba la norma que ordenaba y daba sentido y sustento a su vida. Rascó su espalda, bajo sus hombros, desde esa misma tarde sentía una esxtraña comezón....
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