El conferenciante más aburrido del mundo y cinco
Se desabrochó la bragueta, echó hacia su esplada la corbata, que como era de corta estatura le quedaba siempre larga. Iba a bajar la cinturilla elástica de los calzoncillos de pata para sacar sus genitales, que estaban desconocidos de puro vigorosos, cuando denuevo reflexionó: hasta ahora no había parado de hablar, pero si se masturbaba, en el momento del clímax, en su orgasmo solitario, pro fuerza, aunque fuese cinco segundos, debería callar, y si callaba todos despertarían, unos de su suño y otros de su amor, y verían a un conferneciante traspuesto, medio oculto tras elatril, sofocado, cn los pantalones por las rodillas. Y eso no le parecía muy decoroso, le daría muchísima vergüenza.
El conferenciante más aburrido del mundo terminó su discurso. Todo el mundo despertó, todos rompieron en aplausos y vítores,menos los amantes , que a medio vestir, intentaban hacerse invisibles. Los guardias de seguridad invitaron a retirarse a los asistentes nudistas sin poder evitar la risa del resto del público. todos lo exdurmientes pensaron que se trataría de una manifestación ecologista.
Tomás, de vuelta al hotel, rehusó acompañar a los profesores a la cena con quepensaban agasajarlo. Quería pasear, emditar en soledad, además se encontraba mal, le dolía loshuesos, tenía frío, y sobre todo su dorso, la parte alta de la espalda lo estaba mortificando.
En la dirección que conducía sus pasos habíauna verja, y detrás un parque. Sintió el deseo incontenible de entrar. Se asfixiaba, tenía que buscar ese aire, el frescor de los árboles, de las fuentes,los patos, laspalomas arrullándose y los bancos, cbajo los bosquecillos, con parejas de enamorados. EStaba entrando a un parque a respirar, él, que asmático siempre había evitado los jardínes como una amenaza a su vida. El aire era fresco, respiró, vió los patos, las palomas, el estanque ( que estaba vacío por unas obras), y a lo lejos árboles. Si antes s easfixiaba por la falta de aire, ahora el calor, a pesar de estar casi acabada la tarde de otoño lo sofocaba. Buscó la sombra de los árboles. Al fndo, bajo un ficus gigantes encontró la umbría que necesitaba.
Bajo el árbol, un banco con dos adolescentes. tomás el conferneciante más aburrido delmundo, se detuvo ante ellos, con su gabardina y su gorro de fieltro gris. Los muchachos se dsenlazaron y lo kiraron, extrañados, con sus rostros llenos de temor. Tomás supo que pensaban que era un loc, y si se hubiese visto, mirando fíjamente a losmuchachos, sudoroso por la carrera y con la cara desencajada, lo pa´recía: un loco peligros, un sátiro o un sicópata. Permaneció quieto un par deminutos hasta queelmuchacho le llamó viejo verde y le pidió demalos modos que se marchase. entonces Tomás comenzó arecitar un pema de amor. Los muchacho se abrazaron de nuevo, se besaron y exploraron desde la adolescencia sus cuerpos. tomás siguió recitantdo, y se sintió feliz de inducir, contanta facilidad como habíainducido el sueño, o más, el amor.
Acabado el poema dio media vuelta. Los muchachosmiraron a todos lados, vieron a Tomásmarcharse, y amparados por la sombra del ficus se siguiron amando.
Ya en la habitación del hotel....
continuará....