el mundo de ast

del gris al negro toda una gama de colores
El conferenciante más aburrido del mundo uno

ERa el conferenciante más aburrido del mundo y lo sabía. Lo supo ya en su infancia, en la escuela. cuando el profesor pedía candidatos para exponer ante el auditorio de los compañeros dela clase algún ejercicio, levantaba la mano, y como no era muy alto, se ponía todo lo en pie que le permitía el tope del pupitre sobre las rodillas. Era el eterno voluntario. Sin embargo, cuando había varios brazos en alto, el profesor , indefectiblemente, dejaba su turno para el últmo, si es que daba tiempo. Si la suya era la única mano alzada, el profesor esperaba unos instantes, por si algún otro alumno se decidía a ofrecerse.

Había aprendido a vivir con su desgracia, le gustaba hablar, contar sus cosas. pero no todos deseaban oírlas, o almenos no lo deseaban tanto como él ansiaba contarlas. El desprecio que sufría se exageraba por las tardes. sin saber por qué, hasta los maestros más educados, llegaban a ser groseros con él al evitar que el futuro conferenciante más aburrido del mundo recitase sus palabras escritas. Pero tomás, el futuro conferencianete más aburrido del mundo no se desanimaba, leía con pasión lo que escribía, enfatizando el tono de cada frase,a centuadndo cada silencio con cada coma, respirando en cada punto, y supirado satisfecho al final.

A veces, Tomás, en su cama,antes de su sueños, reflexionaba sobre por qué el profesor talaba una a una las manos alzadas de sus compañeros, por supuesto menos entusiastas que él, y la suya quedaba aislada como un árbol seco, despreciada por el amestro. Sólo, y no siempre, cuando su mano era la única alzada ( normalmente en los ejercicios más aburridos o en las epidermis de  gripe, porque toma´s tenía muy buena salud) conseguía su proósito de "deslumbrar" a sus compañeros, y sobre todo de agasajarse a sí mismo. No era justo, pero se había acostumbrado. Su discriminación quizás, y era lo único que se ocurría, tenía que ver con que en cuanto enalazaba diez palabras seguidas, al llegar a la primera coma, al primer punto o los primeros untos suspensivos, todos los niños y niñas, como en un encantamiento, se dormían, apoyaban la cabeza en los pupitres, abatidos por un sueño tan profundo, que por las tardes el profesor debía dar por extinguida la posibilidad de continuar con sus explicaciones, si es que el profesor conseguía mantenerse despierto, pellizcándose o tapándose con disimulo los oídos con las plamas de las manos fingiendo atención.

Pero Tomás estudiaba, leía libros y más libros, unos los comprendía y otros no, pero siempre aprobaba sus exámenes con buenas notas. Sólo tenía dificultad en los examenes orales, cuando más de una vez el examinador, o incluso todo el tribunal, quedaba dormido, y al despertar, alertados por el conserje o el mismo tomás, no sabían como calificar un examen que no habían escuchado. Nunca le suspendieron, pero rara vez le ponían más de un aprobado, convencidosde que, en cualquier caso, si se habían dormido, su disertación tenía que haber sido aburrida. Una vez sin embargo obtuvo una matrícla de honor. Exultante, mostróa sus compañeros la papeleta que lo confirmaba. Lo que Tomás nunca llegó a saber era que, el profesor en cuestión padecía insomnio desde hacía semanas, y al despertar de su sueño con su silencio y comprobar que había dormido, quedó tan agradecido, que no encontró mejor forma de premiarlo. Tomás no lo sospechó ni siqiera cuando el profesor, cada noche,loinvitaba a su casa a ocnversar con cualquier pretexto, y nunca quedó defraudado: siempre dormía. Tomás pensó quele profesor era un peervertido en vez deun insomne.

Con el catedrático insomne juan leyó su tesis, con un jurado así mismo de egregios insomnes, alos uqe a la sazón, su director había conocido en las más afamadas consultas de sueño ddel país. todo un éxito, sobrealiente cum laude, la tesis mejor valorada de todo el año, y eso que el jurado reunido quedó traspuesto con la primera diapositiva.

Tomás no era tonto. Ya doctor dejó launiverisdad y la docencia, convencido de que no puede ser un buen docente aquel que duerme a quien le escucha, y no sólo escucha, que en na ocasión, los alumnos invitarona  un sordomudo, que sólo con leerle los labios también quedó dormido.

Todos, siempre, siempre se dormían,pero sin que legase a explicarlo, cada vez era invitado a mayor número de conferencias y charlas, siempre recibía remios a la mejor comunicación del congreso, porque al quedar dormidos los miembros de lamesa,  incapaciatados por el orgullo de su autosuficiencia de preguntar a otro de los miembros, que tambien estaba dormido, para no contradecirse, todos alababan,mientras limpiaban las legañas de sus ojos, la exposición brillante y el contenido excelente, en términos genéricos pero muy apasionados. El público, a su vez, agradecido por haber podido sestear en lugar de aburrirse, aplaudía enfervorecido.

El que ya era el conferenciante más aburrido del mundo y lo sabía, tomás, decidó sgui con el juego....

(continuará...) 

Publicado el: lunes, 04 de junio de 2007 17:24 por murciaconsed
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Comentarios

Anonymous ha opinado:

Veremos a ver como termina esto.
Que suerte a mi no me gusta demasiaod hablar en público..jeje.
Saludos.
# junio 4, 2007 19:40

Anonymous ha opinado:

¿Tú crees que es justo que yo no pueda dormir esta noche pensando en como acabará? : D

Aquí estaré mañana para ver como continúa.

Un beso.
# junio 4, 2007 20:30

Anonymous ha opinado:

Ke siga ke siga el juego, ke esta en lo mas interesante y yo cada vez mas enganchada, si es ke no puede ser me engancho a casi todo!!!
Mañana me pasare a ver como continua el juego
Un besito
# junio 4, 2007 21:17
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