el mundo de ast

del gris al negro toda una gama de colores
El niño grande y dos

El agua le salpicaba las espinillas. La cabeza de su regalito casi desaparecía, mitad en la arena y mitad en el agua. Isidorico la cogió bajo los brazos y tiró con todas sus fuerzas. No podía moverla, aunque era muy ligera, algo la retenía. su cola se había enredado en la gruesa maroma de un ancla perdida. ERa fuerte, pero era torpe, sus rcios dedos podían aplastar una piedra, pero serían incapaces de enhebrar una aguja.

Se desesperaba, pero era terco, no iba a abandonar un regalito tan hermoso. el agua le molestaba, tenía los pies ateridos. A unos metros vio una piedra enome, sobre ella podrían aguantar un rato más. La alzó sobre su cabeza.

Un mariscador lo vio, el gigantón con la eniore peidra amenazando lo que le pareció la cabeza de una niña en las aguas.

-Isidorico ¡por ios no lo hagas! - le suplicó.

-¡Es mío, es mío!! - chilló. tiró la pidra al agua y se interpuso en el camino entre el mariscador y el ser con que la marea le había obsequiado.

- No te voy a ahacer daño- dijo el hombre temiendo la ira del fornido retrasado.

-¡Es mío, es mío! - siguió gritando

-Yo te ayudo a sacarlo, pero es tuyo. Sólo tuyo.

-Vale - calló confrme

Con poca dificultad y gran asombro, el pescador desató la cola de la sirena. Isidorico de un brazo y el hombre del otro la arrastraron a la orilla seca, alejandose del terreno que la sibida de la marea iba rclamando. La sirena respiraba, pero parecía débil. El hombre tomó su teléfono y pidió ayuda, sin referirse a su hallazgo.

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-¿Qué es esto? - el guardia civil que se acercaba no creía lo que estaba viendo. Miró al mariscador, cuestionandole por la realidad del o que tenía delante. El mariscador asintió.

Llegó la ambulancia . el médico con su chaleco reflectante se aproximó a lo que creuyó un ahogado.

-ESto no es competencia n uestra, nosotros sólo atendemos a seres humanos, y esto.. ¿ qué es esto? ¿un pez?. Llame al servicio de protección de la naturaleza, ellos se harán cargo, quizás es una especie en vías de extinción.

Mientras el guardia llamaba, los sanitarios atendían como podían, más por intuición que por conocimiento a la criatura.

-De momento respira, está muy fría pero edbe ser su temperatura normal. DEbmos cubrirle la cola con uan manta húmeda, sus escamas empiezan a estar resecas.

Llegó la furgoneta del servicio de protecciónd e la naturaleza.

-¿Qué ocurre? - preguntó el veterinario.

-Tienes que lelvarte este animal herido - el médico se levantó.

- Pero no puedo llavar a una niña con cola de pez a un sitio dode curamos águilas, lobos, tortugas e incluso delfines, pero no niñas - protestó el veterinario.

-Tampoco yo puedo lelvar un pez con cara de niñaa hospital alguno. en los hospitale sno se sanan peces...

Publicado el: domingo, 03 de junio de 2007 18:57 por murciaconsed
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