España: donde lo ilegal, es legal

España: donde lo ilegal, es legal

Vivo en Australia y en este país tienen vagas referencias sobre España, sin embargo, de vez en cuando me preguntan sobre ese pueblo donde hay guerras de tomates, o por los San Fermines de Pamplona, ciudad donde uno puede estar borracho las 24 horas del día, gritar, hacer el salvaje y correr delante o detrás de los toros.
De vez en cuando, para observar sus reacciones, les informo que hay pueblos como en Tordesillas en que se alancea un toro hasta la muerte o en Coria donde la gente de ese pueblo le lanza dardos a un pobre animal y entonces compruebo como me miran entre el horror y la incredulidad. Me imagino que se deben estar preguntando si les estoy hablando de algún país del tercer mundo o un país que geográficamente está situado en Europa.

Vivo en Butler, una localidad de Perth, y para sus fiestas y celebraciones la gente no hace guerras de tomates, ni botellones, ni van borrachos vomitando por la calle, ni se dedican a maltratar y matar animales. Ellos tienen como símbolo de su país al canguro y tampoco se les ocurre que ordas de borrachuzos los persigan por las calles aterrorizandolos y clavádoles arpones, lanzas, machetes o espadas. No digo que no haya algún perturbado que no lo haga, que de todo hay en la viña del Señor, sino que no hay leyes que amparen estas barbaridades ni están fomentadas por las instituciones públicas, ni la gente paga impuestos para que se realicen estas actividades y, por supuesto, tampoco tienen el cinismo de convertirlos en actividades de interés turístico nacional.

Las fiestas de España atraen la atención de muchos extranjeros, claro, en sus países no pueden hacer muchas de esas cosas: torturar y matar animales, lanzarse tomates unos a otros dejando el pueblo hecho un asco, fiestas con petardos y cohetes, emborracharse en plena calle, ruidos terribles a cualquier hora, incluso durante la noche...
Habría que preguntarse ¿qué clase de turistas atraemos a nuestro país? Incluso cuando éstos respetan escrupulosamente las leyes de sus respectivos lugares de origen, saben que hay un país donde lo que es incívico e ilegal es posible hacerse, y ese país es España. Es como si fuera un parque temático sobre el incivismo para extranjeros ansiosos de emociones fuertes.
España es un país de hermosos paisajes, de historia, cultura y monumentos, pero siempre se nos ve como la señora flamenca de la pandereta, el torero, la juerga y los toros torturados... ¿Por qué insistir en fomentar esta imagen tan patética de nosotros mismos?

Aún a malas, podría llegar a pasar lo de las borracheras, las juergas, los petardos y los tomates aplastados en las paredes de mi casa si esto hiciera felices a los habitantes del pueblo donde viviera, pero jamás consentiría sin protestar con toda mi alma y con toda la capacidad que pudiera, que la tortura y la muerte fuera parte de la fiesta.
No es cuestión de que si no me gusta que no vaya o no mire. Por esa regla de tres, cualquiera podría cometer un acto criminal por brutal que este fuere, ya sea una violación o un asesinato ya que “ojos que no ven, corazón que no siente”. Simplemente sé que hay un ser vivo que sufre y mi sensibilidad no lo tolera y que se haga por un acto tan trivial y frívolo como la diversión, realmente enciende mi cólera.

No sé si los políticos hacen la vista gorda o incluso fomentan estas actividades por miedo a que no les voten algunos de estos bárbaros el día de las elecciones o porque ellos comparten los mismos sentimientos sádicos con la muchedumbre sedienta de sangre. Me gustaría saberlo y a veces me pregunto si los que nos representan pueden dormir por las noches haciendo las cosas que hacen y permitiendo ciertas salvajadas.

Y por si desean saber como se divierte la gente en Butler y en otras localidades de Australia cuando llegan las fiestas de verano, es muy simple: se organizan conciertos gratuitos, cine al aire libre, barbacoas, ferias, exposiciones, tenderetes con música y comida...En fin, no son muy originales, eso es verdad, no se corre al lado de los canguros, ni se destripan coalas, ni se machacan emues, pero creo que son actividades que un ayuntamiento debe fomentar en las fiestas: verdadera cultura y diversión para todos, no sólo para unas pocas personas ebrias y sin control.

¿Y qué es lo que hace el extranjero que quiere juerga, alcohol y desenfreno? Tiene dos opciones: hacerlo en la intimidad de su casa o irse a esa tierra sin ley que es España.

Elena R.
Publicado 15 septiembre 09 01:08 por animalia
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