El sadismo y el sexo o por qué es tan difícil luchar contra la barbarie.
El sadismo y el sexo o por qué es tan difícil luchar contra la barbarie.
A nadie se le esconde que en muchas prácticas sádicas hay un componente de dominación sexual en ello, la cosa viene de antiguo incluso antes de que el marqués de Sade inspirara con su nombre al placer de ver a sufrir a un semejante.
A mi me da por preguntarme hasta qué punto la gente que asiste a ver corridas de toros u otros suplicios contra los animales, generalmente los más indefensos, no tendrán algún trastorno sexual sádico.
Me dio que pensar al leer la biografía de George Bataille un escritor francés que encontraba placer místico-erótico las ejecuciones más repugnantes. A cualquier persona normal el contemplar las fotografías del ling chi o el suplicio de los mil cortes que se practicaba en China hasta principios del siglo XX le resultaría cuanto menos atroz ya el ejecutor corta a la víctima 1000 veces hasta que literalmente su carne se desprende de los huesos. Pero Bataille consideraba eróticas esas fotografías pues el rostro de dolor de la víctima le recordaba al del éxtasis sexual, además de la transformación del cuerpo y la desnudez.
Como hoy día no hay ejecuciones en la plazas de los pueblos que alimente el morbo de los ciudadanos, los animales son las víctimas predilectas de este tipo de personas, simplemente porque, o bien, no tienen cobertura legal, o bien, las instituciones fomentan este tipo de prácticas crueles. Las corridas de toros para una persona normal son espectáculos decadentes y sórdidos, para una mentalidad embrutecida y sádica enaltece su lívido perverso: un hombre con unas mallas ajustadas que marcan sus genitales y nalgas bailotea con una capa frente a un animal que va siendo torturado lentamente por una cuadrilla de salvajes. Secretamente todos desean ver cogido al torero aunque se conforman con la muerte segura del toro. En San Fermín a nadie se le escapa el lado orgiástico de la fiesta: alcohol, desenfreno y sangre, una combinación peligrosa. En Tordesillas el exceso de testosterona hace que un puñado de energúmenos lanceen a un animal indefenso, ¿qué diría Freud de lo que simboliza la lanza?
Por eso es tan difícil destruir esas tradiciones, no porque sean tradición, no porque sean cultura como tanto cacarean estas personas, sino porque les causa satisfacción sádico-sexual el sufrimiento ajeno. Algunos quizás ni sean conscientes de estas pulsiones brutales pero sin duda las tienen.
Almodóvar las mostró claramente y sin tapujos en su película “Matador” donde los protagonistas encuentran placer sexual en el crimen,.El director manifestó en una entrevista que había hablado con muchos toreros que habían tenido erecciones a la hora de matar al toro. Se sabe que muchos psicópatas asesinos están más obsesionados con el sexo que muchos violadores y los psicópatas al igual que muchos aficionados a estas fiestas salvajes, tienen ciertas peculiaridades comunes:
-Narcisismo extremo: creen que son mejores que sus víctimas, tienen un ego hipertrofiado hasta el punto de que anteponen su placer y sus intereses ante cualquier otra consideración.
-Falta total de empatía: son implacables ante el sufrimiento ajeno, en el caso de los sádicos hay incluso gozo ante él.
-Cosificación de las víctimas: las víctimas no son más que un objeto para conseguir sus propositos por ello son capaces de negarles hasta los sentimientos y en caso de que la víctima sea humana, le roban hasta la humanidad: “Es diferente”, “No es como yo”. Técnica que utilizaban los nazis, por ejemplo, para justificar sus atrocidades.
Como en los animales las diferencias son más evidentes encuentran más sencillo cosificarlos y convertirlos en objetos para su uso y disfrute.
Que no se me malinterprete, no tengo nada en contra de prácticas sexuales consensuadas entre personas adultas por bizarras que estas sean, pero convertir a un ser indefenso, por lo general los animales en objeto de ciertas perversiones -posiblemente originadas por frustraciones vitales, complejos, infancias infelices y sexualidad desviada-, y que sean las mismas instituciones las que las fomenten, tal vez con la esperanza de que el sacrificio de los animales aplaque la furia de estas personas despiadadas que de otra manera dirigiría su ira hacia ellos, me parece una indecencia intolerable en la época en que vivimos. Gobiernos y ayuntamientos ofrecen carnaza para que los sádicos se desfoguen en los animales y queden apaciguadas sus ansias criminales, al menos en teoría. Aunque todos sabemos que España es uno de los países más violentos de Europa (terrorismo, mafia y delincuencia, por no mencionar que las cicatrices de la guerra civil todavía sangran).
Los políticos confían en que los animales harán de chivos expiatorios de tanto vicioso cruel, pero se equivocan, la crueldad con los animales sólo conduce a la insensibilidad y a intensificar la violencia que sólo puede degenerar a más. Casi todos los asesinos en serie practican antes con los animales. Obviamente, no todos los aficionados a estas fiestas serán asesinos en serie pero sin duda alimenta a más de una trastornada imaginación.
¿Por qué cuesta tanto eliminar estas tradiciones? ¿Por tradición, cultura...? No, por esa pulsión sexual desviada de muchas personas...
Y con el sexo hemos topado...
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About animalia
Siempre me han gustado los animales y con estos blogs intento ayudarles en lo que puedo. Si estás en la "Linterna mágica" espero que disfrutes con mis recomendaciones de películas y relatos de terror y fantasía. No os perdáis mi último libro "Las pesadillas y otros cuentos oscuros" disponible en http://www.lulu.com/content/873509