El cinismo de los taurinos
De verdad que me alucina el cinismo humano y la poca vergüenza que tienen algunos. Uno puede ser un psicópata asesino pero aún tener un poco de sentido del decoro.
Si yo fuera una sádica sedienta de sangre, intentaría ocultar mis instintos o mis actos atroces, intentaría que mis gustos no se conocieran, mantener la discreción aunque sólo fuera por no complicarme la vida. Los taurinos no sólo torturan y matan o contemplan con placer masturbador a un vándalo cruento hacerlo, sino que lo pregonan a los cuatro vientos orgullosos de su maldad.
Hasta Jeffrey Dahmer, el carnicero de Milwaukee, se reconocía culpable de sus crímenes y bajaba la cabeza cuando le espetaban insultos, porque a pesar del placer irresistible que le producía matar, sabía que había hecho mal.
Los taurinos no, los taurinos piensan que su maldad es arte y cultura, se sienten orgullosos de su brutalidad, lo pregonan en foros, televisión y hasta en el parlamento europeo y llegan a tener la desfachatez de insultar con vehemencia a los que nos repugna la muerte de los inocentes.
El caso más sangrante, y nunca mejor dicho, es el del presentador del telediario de la uno, Lorenzo Milá. No ha dejado pasar ni la más mínima oportunidad para hacer apología del toreo y minimizar la agonía y el sufrimiento extremo de los animales y todo ello,con los impuestos de todos los españoles ya que no hay que olvidar que trabaja en una televisión pública.
Desde luego el que tiene la información tiene el poder. Siempre que ha podido ha sacado "el lado amable del toreo", si es que tiene algo de amable. Cuando a uno de los caballos, víctimas colaterales de esta bendita tradición, le sacaron las tripas, trató la noticia de manera que nadie vio como le salían sus entrañas y que el animal se estaba recuperando satisfactoriamente, total que no era para tanto...
Cuando se produce una víctima de ETA nos muestra como las gentes de los cosos se levantan ¡Y HACEN UN MINUTO DE SILENCIO ANTES DE LA CORRIDA!!! Me imagino que cuando acaba el minuto de silencio, se sientan y piensan: "¡Bueno nosotros ya hemos cumplido! ¡Vayamos a lo nuestro! ¿Por dónde íbamos...? ¡Ah sí, ahora toca torturar y matar, pero qué penita por el muerto de ETA! Todo esto lo he visto desde el telediario del señor Milá que imagino intenta hacer ver que los espectadores del linchamiento legal que son las corridas de toros no son tan malos. Han homenajeado a una víctima asesinada con un minuto de silencio y todo...Va a ser que tienen sentimientos, como siempre los antitaurinos exageran.
Para los que nos horroriza la muerte y el sufrimiento, es un acto de tal cinismo, de sinvergonzonería, de desfachatez que los terroristas de los animales condenen a otros terroristas que podría dar risa por lo grotesco y surrealista. Para ellos debe haber muertes buenas y muertes malas. Todo se reduce a que un fallecido era humano y el otro era de otra especie y como todo el mundo sabe las otras especies no cuentan.
Por cierto, al señor Milá le han dado un premio recientemente por su telediario.
Más cinismos:
Siempre se nos acusa a los antitaurinos de no sentir la suficiente compasión por el que cae entre los cuernos de los toros y despreciarles a ellos que son humanos, a fin de cuentas, prójimos nuestros...
Para empezar, esa es una idea especista, ¿Por qué tengo que tener más en cuenta a los de mi misma especie que a los de otra? Elijo mis consideraciones, amor y respeto libremente a los individuos, humanos o no, que quiero, a los que yo considero que lo merecen, a los que veo que son inocentes y sin maldad como los animales o a las personas de buen corazón. ¿Por qué tengo que sentir cariño por un torturador? ¿Por qué tengo que lamentar la pérdida de un matarife? ¿Sienten ellos pena cuando matan? ¿Entonces por qué tengo que sentir pena yo cuando mueren?
Tienen razón cuando dicen que no todas las muertes son iguales. No es igual que un pobre toro secuestrado del campo, forzado a correr los San Fermines, aterrorizado y desorientado mate accidentalmente a un individuo libre, aparentemente (insisto, aparentemente) inteligente, que sabe muy bien lo que hace, que sabe que a ese toro lo van a asesinar y encima, todo por diversión. A fin de cuentas, el único que no tiene ganas de matar es el toro, que es un animal herbivoro que no molesta a nadie si no le molestan a él primero. Cierto, no todas las muertes son iguales. Me quedo con "Capuchino" el toro 106 de la atroz fiesta del San Fermín de 2009, un inocente que murió asesinado. Mucho más prójimo mío que el hombre que corría delante suyo que de inocente no tenía nada.
Bien, acusadme de inhumana, de no querer a los de mi especie lo suficiente como para compadecerme por el humano muerto. ¿Pero quién es el cínico aquí? ¿Han detenido la fiesta de San Fermín los amantes de los humanos? ¿Han dejado de reír, emborracharse, de comer a dos carrillos, de correr delante y detrás de los toros porque ha muerto, repito HA MUERTO, uno de los suyos? Si tan humanistas son y tanto han lamentado semejante fallecimiento no veo el luto, la pena, las lágrimas, el dolor por ninguna parte. ¿O será que en el fondo no sólo les da igual sino que le "da más emoción a la cosa"?
Tampoco les preocupa el estado de estrés, la angustia, vergüenza y desesperación que producen con su actitud a miles de conciudadanos decentes. Ya que la vida de un bóvido les importa un pimiento, ¿Por qué no sienten compasión por los que sufren sabiendo que existen esos espectáculos? Ya les respondo yo: porque no sienten compasión por nadie, sea humano o no.
Lo dicho, unos cínicos.
Sigamos con la sinrazón.
En la Eurovisión que se celebró en Rusia antes de poner al bueno del Chikilicuatre cantando el "Chiki-chiki" pusieron una cuña anunciando a nuestro bendito país. ¿Adivinan cómo? Con un torero todo pinturero haciendo posturitas. El ministro de cultura de entonces se molestó porque consideró que era un esterotipo facilón sobre nuestro país...A los pocos días le entregaba un premio de sus propias manos a José Tomás. ¿En qué quedamos señor César Antonio Molina?
Aparte de la esquizofrenia del señor ministro que no sabe si mosquearse por la imagen típica que tienen los extranjeros de nosotros o besarle los pies al toricida más famoso de España, es una vergüenza que le den premios a este hombre que disfruta embadurnándose de sangre en un horroroso éxtasis sólo concebible por un demente o un psicópata. Pero hasta el rey se lo ofrece gustoso y acude a los cosos con delección cuando su ocupación de matar osos borrachos no se lo impide. Y es que España es asin.
Seguimos con esta tourné grotesca. En programas de televisión de gran audiencia como el de Ana Rosa Quintana aparece como comentarista a sueldo una mujer cuyo único mérito es el de haber engendrado una hija con un toricida. Una mujer que, aparte de tener un extraordinario parecido físico con doña Rogelia, es arrabalera, no tiene modales, ni cultura ya que de la frase "O sea..." no sale, aparece en televisión ganando un sueldo que muchos de los españoles, algunos con carreras universitarias, no se atreverían a soñar. Hacen debates sobre los toros y entre los ilumandos contertulios brilla por su sapiencia Bibiana Hernández también conocida como Bibí Andersen minimizando la violencia de los toros diciendo que en los video-juegos hay mucha más. Habría que explicarle a esa señora la diferencia entre la carne y sangre de verdad y la virtual, parece que le cuesta ver la diferencia. Y en fin, otros tertulianos que dan más pena que rabia verlos que no merecen ni mención.
El cinismo de Nuria Roca tampoco tiene desperdicio. La ex presentadora de "Waku-waku" solía pontificar diciendo que debíamos respetar a los animales, que eran nuestros hermanos pequeños. Al poco se casaba con un comentarista taurino y se la veía tan ricamente paseando palmito por las plazas. En estos momentos presenta un programa "Perdidos en la tribu "donde los sacrificios a animales no parecen molestarle lo más mínimo. ¿Qué categoría moral tenía esta mujer para decirnos que debíamos respetar a los animales cuando ella no lo hace?
Y podría seguir. Son muchos años aguantando desfachateces por parte de presentadores, artistas, periodistas, políticos, gente de a pie y hasta fundaciones benéficas como Cruz Roja que no le duelen prendas recolectar dinero con corridas benéficas(¿?) paradoja imposible y surrealista donde las haya . Una cosa es que les guste la sangre y otra que nos la restrieguen por la cara a los demás. ¡Ya basta de cinismo! Al menos agachen la cabeza cuando les canten las cuarenta y no se envalentonen, justifiquen o minimicen los daños que hacen. Ustedes son lo que son: sádicos y cínicos, no busquen más excusas.
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Siempre me han gustado los animales y con estos blogs intento ayudarles en lo que puedo. Si estás en la "Linterna mágica" espero que disfrutes con mis recomendaciones de películas y relatos de terror y fantasía. No os perdáis mi último libro "Las pesadillas y otros cuentos oscuros" disponible en http://www.lulu.com/content/873509