|
Fiestas o torturas inhumanas
Rafael Lutzardo
ESPAÑA, 29-09-2008
Ahora resulta ser que la tortura, dolor, humillación, vejación y muerte brutal de un toro se llaman fiestas populares, religiosas, o tradicionales en España. Menos mal que Canarias también se diferencia en esto con respecto al castellano español y conquistador. Se calcula que a lo largo del año, con motivo de la celebración de las fiestas celebradas en España, unos 600.000 mil animales son maltratados y asesinados por una muchedumbre con sed de sangre y puro ensañamiento contra un animal que solo embiste cuando es provocado. Del mismo modo, el problema se agrava cuando cada comunidad autónoma (no la canaria, por fortuna), se rige por sus propias leyes para legislar que se puede hacer.
Normalmente, estas fiestas, si es que se pueden denominar como tales, son dedicadas como ofrendas a un santo patrón de cada pueblo, siendo oficiada y bendecidas en algunas ocasiones por un sacerdote. Sin duda, la Iglesia no podía faltar a la cita, pues ya con anterioridad y en otra época histórica de la España del pasado, se ofrecía para formar parte en los tribunales de los Consejos de Guerra del general Franco. Queridos, respetados y fieles lectores, lean con atención los que el castellano español entiende por fiestas populares, donde el maltrato y la tortura discriminada a los toros y ridiculizació n está fuertemente arraigada, así como ser el orgullo de muchas localidades de la Península Ibérica. Las imágenes patéticas, escalofriantes, horribles y vergonzosas mostradas en internet y en las pequeñas pantallas de los hogares españoles en los últimos días, deja bien claro quién es el verdadero animal. Varias son los estilos y formas de torturar a un toro, teniendo como ejemplos las siguientes formas más vergonzosas e inhumana:
· El toro de la Vega: el toro es perseguido en la vega del río Duero por lanceros a caballo que tienen que matarlo. Hasta hace unos años, el que lograba derribar al animal tenía derecho a cortarle los testículos.
· El toro júbilo: El toro es atado por los cuernos para inmovilizarlo y encajarle así en la cabeza unos artilugios metálicos con grandes bolas de material inflamable.
· Toros enmaromados: También conocidos como toros ensogados. Las reses son sujetadas por la cabeza para atarles los cuernos. Luego son arrastrados por las calles para la diversión y burla de los asistentes. Las sogas producen grandes traumatismos en la cepa del cuerno y profundos desgarros en los músculos del cuello.
· Toro de San Juan: El toro es soltado por el recinto amurallado de la ciudad y, como si fuese una diana, se le lanzan soplillos (gruesos alfileres) que se clavan en su piel. Después se le dispara un tiro.
Bien, una vez analizado y valorado como son estas fiestas populares de los pueblos de España, no me queda más remedio decir que más que fiestas son una verdadera salvajada contra la vida y dignidad del animal, en este caso, el toro. La Constitución española debería ser solidaria con la dignidad y respeto hacia los animales. Y dejar bien claro que son las fiestas populares y para que sirvan. Y no para que las conviertan en fiestas de crímenes y torturas contra los toros. La Edad Media las iniciaron, pero también es verdad que en esa época el ser humano todavía tenía claras connotaciones de costumbres y vida del hombre del comienzo del Neolítico.
Publicado en: La Opinión de Tenerife
|