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Sólo en España se sacrifican más de 750 millones de animales al año para el consumo humano, y en Estados Unidos, unos 25 mil millones. Los animales de las granjas industriales son tratados como máquinas. Pasan sus cortas vidas en lugares abarrotados y pestilentes, y en algunos casos están tan hacinados que ni siquiera pueden girarse ni extender sus alas. Para la mayoría, la única oportunidad que tienen de respirar aire fresco es cuando se les lleva al matadero. Se cuelga a los animales boca abajo y se les corta la garganta, normalmente mientras todavía están conscientes. Al comer carne, estás siendo cómplice de esa crueldad. |
Las granjas industriales actuales producen una contaminación ambiental que las generaciones venideras se verán obligadas a pagar. La cría de animales para el consumo humano requiere más de la mitad del agua potable utilizada en los países industrializados y sus deshechos son uno de los mayores contaminantes que existen para el suelo y los ríos. Muy lejos está la imagen bucólica de los animales al aire libre, para satisfacer las necesidades del mercado, las técnicas de crianza han desarrollado verdaderas fábricas de carne, donde los purines, agua contaminada y restos orgánicos son arrojados al mar, ríos y campos. |
El 90% de la avena, 85% del maíz y 80% de la soja producida en los Estados Unidos se da al ganado. Piense en ese dato: para producir un kilo de carne se invierten hasta 20 kilos de cereales y soya perfectamente consumible por humanos. "Soy vegetariano por una razón de justicia. La producción y consumo de carne desperdicia ingente cantidad de alimentos que podrían solucionar el hambre en el mundo. Los países industrializados prefieren no negarse el placer de comer carne en lugar de hacer un bien a la humanidad. Tanto hombres como animales necesitan un trato justo, y yo no voy a eludir la responsabilidad que tengo hacia ellos", |
La grasa de origen animal aumenta en un 40% más de posibilidades de sufrir cáncer y de padecer enfermedades cardíacas, además de aumentar el riesgo a infarto, obesidad, apendicitis, osteoporosis, artritis, diabetes e intoxicación. "Una dieta ausente de productos de origen animal ha probado ser un arma extraordinaria contra enfermedades como el cáncer, diabetes, Alzheimer, la obesidad, los problemas cardíacos y una larga lista de dolencias. La gente come carne por gusto, al igual que bebe alcohol o fuma tabaco, pero ningún médico responsable recomendaría el consumo de ninguno de esos tres productos para conservar una salud óptima. |