Querubín

Mi querido Querubín, te llamaba así por lo guapo que eras, tuviste mala y buena suerte. Mala porque a tu dueño no le importaste nada. A pesar de tener chip y a pesar de que llamaron al muy canalla, no se presentó, ni se interesó por ti. Pero tuviste buena suerte porque eras guapo y de raza y la gente se te rifaba. Había una larga cola de gente deseando adoptarte e ignorando a los otros pobres perros. Sí una injusticia.
Fuiste el ejemplo de la estupidez de la administración: como tenías chip no podías ser adoptado porque tenías dueño legal, solo que a tu dueño le importabas un pimiento. Así es que te pasaste casi dos meses de suplicio en la perrera esperando ser liberalizado y que te pudieran adoptar. Y por esa lentitud burocrática casi te perdemos pues un chico te dejó libre y te escapaste. Me fui llorando de rabia porque yo sabía que eras un perro muy independiente y nada cariñoso, a pesar de tu belleza, probablemente porque nunca recibiste una caricia sincera de tu amo. Pensé que aquel drama se podía haber evitado aligerando el papeleo, pues había mucha gente que te quería.
Afortunadamente, te encontraron y con el tiempo te adoptaron. Ojalá te vaya mejor ahora. Buena suerte Querubín.
Siempre me han gustado los animales y con estos blogs intento ayudarles en lo que puedo. Si estás en la "Linterna mágica" espero que disfrutes con mis recomendaciones de películas y relatos de terror y fantasía. No os perdáis mi último libro "Las pesadillas y otros cuentos oscuros" disponible en http://www.lulu.com/content/873509