Gordi

Mi querido Gordi, te llamaba así porque la verdad es que estabas un poco gordito, temía que nadie te quisiera adoptar: eras viejecito, gordito y siempre ibas muy sucio. Así es que a grandes males, grandes remedios: a tijeretazo limpio te quité la roña aunque a costa de trasquilones.
Me encantaba esa manera tuya de mirarme mientras paseabamos y es que esbozabas una gran sonrisa, sí los perros sonríen, eso lo sabe cualquier persona que tenga contacto con cánidos y lo hacen como las personas: cuando están felices, y si no os habéis dado cuenta hasta ahora, fijaros en los belfos de los perros cuando juegan: levantan la comisura de los labios y sonrien. Y eso era lo que hacías tú: me sonreías alegremente porque sabías que había alguien a quien le importabas.
Me acuerdo como te gustaba pastar y comerte las plantas, como una vaquita. Estabamos más tiempo parados pues yo te dejaba a tu ritmo. Siempre dejaba a los perros ir a su ritmo sin presiones, y allí que te ponías a comerte la hierba.
Siento no haberme podido despedir debidamente cuando te adoptaron, pero las prisas...dichosas prisas.
Te deseo la mejor de las suertes querido Gordi. Que seas muy feliz. Como ves yo no te he olvidado.
Siempre me han gustado los animales y con estos blogs intento ayudarles en lo que puedo. Si estás en la "Linterna mágica" espero que disfrutes con mis recomendaciones de películas y relatos de terror y fantasía. No os perdáis mi último libro "Las pesadillas y otros cuentos oscuros" disponible en http://www.lulu.com/content/873509