Mis pequeñines del CAAC
Cuando no subo al CAAC siento una especie de sindrome de abstinencia, pues me da la sensación de que estoy traicionando a mis pequeñines. Me parte el corazón el ver que han sido abandonados. Por contra, cuando veo que los adoptan tengo un sentimiento agridulce: por un lado me alegro de que abandonen el centro y tengan una familia pero por otro, me duele no volverles a ver (y ruego que así sea, al menos, no en circunstancias tan penosas) y me preocupa pensar que puedan caer en malas manos y vuelvan a ser abandonados.
Ojalá no necesitaran de los voluntarios porque nadie abandonara a los animales. Pero es bonito ver que entre voluntarios y perros se crea un vínculo hermoso de afecto mutuo. Por lo que no podemos evitar preguntarnos con tristeza: ¿Cómo os pudieron abandonar?
Mis pequeños amigos del CAAC me dan más de lo que les doy: un profundo sentimiento de ternura en el corazón que me acompaña allá donde voy como el más dulce de los perfumes.
Siempre me han gustado los animales y con estos blogs intento ayudarles en lo que puedo. Si estás en la "Linterna mágica" espero que disfrutes con mis recomendaciones de películas y relatos de terror y fantasía. No os perdáis mi último libro "Las pesadillas y otros cuentos oscuros" disponible en http://www.lulu.com/content/873509