Actualizado Miércoles , 03-02-10 a las 23 : 43
Tras una acelerada carrera por llegar a tiempo, el Gobierno catalán daba ayer luz verde al proyecto de la ley de Veguerías. El polémico «sí» de Montilla a la reforma territorial para
suprimir la división de Cataluña en provincias tenía que ser ahora o nunca, pues de haberse retrasado apenas una semana las posibilidades de que la ley entrara en vigor durante la presente legislatura eran escasas o nulas.
Detalles aparte, explicar el retorno a un sistema territorial denominado
«veguería» es cuando menos complicado, más cuando a pesar del incesante goteo de críticas por parte incluso de líderes del PSC, el debate territorial se ha quedado más dentro que fuera de Cataluña y el concepto veguería aún no queda del todo claro.
No obstante, y sin dejar de lado la complejidad que el proyecto conlleva, basta con conocer
algunas claves para entender las aspiraciones de la Generalitat en cuanto al
nuevo sistema de organización.
Concepto del territorio: El Estatuto de Cataluña define las veguerías como la división territorial propia de la Generalitat. Se trata, en realidad, de demarcaciones territoriales de la Cataluña medieval, un sistema de administración supramunicipal que dividiría las actuales cuatro provincias catalanas en siete territorios.
Legalidad: Desde el punto de vista jurídico, el proyecto exige la aprobación de una ley orgánica para reformar los límites territoriales establecidos en la Constitución. El presidente de la Generalitat, José Montilla,
ha asegurado hoy en declaraciones a Onda Cero que los artículos del Estatuto que se refieren al citado sistema de organización "no pueden conllevar polémica alguna, dado que no se discute la capacidad de la Generalitat para llevar a cabo la administración del territorio y adaptar las diputaciones a las demarcaciones vegariales es posible desde el punto de vista legal".
Organización económica: Aunque la indefinición del proyecto deja entrever pocos detalles en cuanto al sistema de financiación y organización de los siete territorios, el Estatuto de Cataluña destina a la Generalitat la responsabilidad de repartir los fondos del Estado entre las siete demarcaciones vegariales.
los conflictos territoriales para ser capital de veguería no han hecho más que comenzar
Plazos: A pesar de que la iniciativa no tiene aún calendario, Montilla y Ausàs han asegurado que la aplicación que la ley será "gradual" y "sin sobrecoste adicional". Todo parece indicar que el primer paso será sustituir las cuatro diputaciones provinciales actuales por los consejos de veguería de Barcelona, Camp de Tarragona, Lérida y Gerona. Culminado este proceso, la segunda fase conllevaría la creación de la veguería de Tierras del Ebro para, en último lugar, dar paso a las veguerías de Cataluña Central y el Alto Pirineo y Arán.
Lucha por la capitalidad: A estas alturas y con el rotundo sí de Montilla sobre la mesa, los conflictos territoriales para ser capital de veguería no han hecho más que comenzar. El presidente de la Generalitat se refería a las previsibles disputas esta mañana y aclaraba que "es imposible que exista unanimidad territorial en una ley de estas características". Menos de venticuatro horas después de aprobar el proyecto, las instituciones aranesas han manifestado que no aceptarán que Arán pertenezca a otra división catalana que no fuera ella misma y han amenazado con
romper todo tipo de acuerdo entre su partido -Unitat d´Aran- y PSC si no se respeta la voluntad aranesa. También hoy el alcalde socialista de Lérida, Ángel Ros, ha pedido que se mantenga el actual territorio de la provincia en la futura ley, ya que "el actual territorio de la demarcación no responde a una irracionalidad o arbitrariedad, sino a criterios geográficos, de comunicaciones, de historia yc ultura comunes con una capital en el valle como es Lérida"
No en vano, la luz verde de la Generalitat a las veguerías dejaba ayer entrever algo más que una polémica reforma territorial y acallaba de manera tajante los ecos de discrepancia en el fuero interno del tripartito.
Tensiones aparte, ayer por la tarde el PSC
aplaudía en su web "la valentía y el rigor del presidente Montilla" y olvidaba las críticas de los dirigentes locales del partido, que habían dejado patente en varias ocasiones sus reticencias al ambicioso proyecto.
AGR**
--No sólo son ambiciosos, sino que además, creen van a conseguir con ese tipo de maniobras el favor de los catalanes.No hay duda alguna esta vez Montilla y el tripartito, puede terminar si Más en lugar de bailarles el agua, los mandara a paseo ya que dentro de lo malo, sería lo mejor.
Pero si empieza con divisiones en Cataluña, lo único que van a conseguir todos, es un
VACIO TOTAL EN LAS URNAS, y de suceder esto que cada vez tiene más pintas será lo que van a obtener, lo único que obtendríamos como resultado, ganaría el poder establecido, y eso no nos conviene.
¿VEGUERIAS A ESTAS ALTURAS? NO GRACIAS.ANGELINA GOMEZ RUEDA