Después de una prolongada ausencia, regreso a mi querida Blogolandia, esta cálida tierra virtual, llena de seres sensibles y creativos, que transpiran amor por todos los poros, seres a los que he extrañado mucho durante todo este mes. Quiero decirles que aún no he tenido tiempo de visitar vuestros blogs, en tanto tiempo seguramente habrán escrito muchísimo, pero trataré de leer al menos los últimos posts de cada uno para actualizarme un poco.

Veo que hay muchos cambios estructurales en los blogs, casi no reconocí el mío cuando lo abrí, era como si me hubieran cambiado los muebles de la casa, pero lo importante es lo que está escrito y eso permanece intacto.

Quiero pedirles que me perdonen esta larga ausencia. Cuando mi hija se enfermó, me puse en función de atenderla y de apoyarla en su recuperación. Los síntomas eran preocupantes: vértigos, pérdida del equilibrio, visión doble y borrosa, imposibilidad de enfocar la vista. Les confieso que llegué a temer que hubiera alguna afectación en su cerebro y el miedo paralizó mis pensamientos durante unos días. Después de muchos análisis y estudios, los médicos llegaron a la conclusión de que su cerebro estaba completamente sano, y que todo parecía haber sido provocado por un padecimiento del oído medio y aparentemente fue un problema temporal. 

Así que ella está fuera de peligro y ya puedo respirar tranquila. Pero esa no es la única buena noticia, hay algo más...

Porque resulta que aquella dulce niña cuya imagen infantil aún conservo en mi memoria como si fuera ayer, con su batica azul y roja, sus medias blancas y aquellos rizos dorados que yo peinaba en forma de tirabuzones cuando iba al jardín infantil; aquella pequeñita a la que regalé todas las canciones y juegos de mi infancia;  a la que enseñé desde los colores, y las tablas de multiplicar hasta las más grandes verdades de la vida; esa alma que me resulta tan cercana, porque nuestro vínculo se ha fortalecido a través de los años y va mucho más allá que la simple relación de madre-hija, pues ella ha sido mi amiga, mi cómplice, mi confidente, como yo he intentado serlo para ella.

A esa antigua niña, ahora convertida en toda una mujer, se le ha inundado de ilusiones el corazón pues ha llegado a su vida el amor del bueno, el de verdad y ya está de compromiso, con anillo y planeando boda. Eso es un gran motivo de felicidad para mí. 

Entonces ya lo saben, estoy de regreso, Un saludo a todos mis amigos blogueros. Gracias por sus preocupaciones, sus comentarios, sus pruebas de simpatía y gracias por existir, porque es lindo tener a quien contarle mis penas y mis alegrías.

Un abrazo,

Miruchi

 

 

 

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Pues sí, a mí también me entusiasmó la idea del cuestionario y aquí les va el mío:

1- No te cansas de escuchar …. Chayanne, Ricardo Montaner, Franco De Vita y Serrat (este último fue el favorito de mi juventud).

2- Podrías ver miles de veces y , de hecho, has visto … Realmente no me gusta ver una película más de una vez, por eso nunca las compro, solamente las rento, además soy tan apasionada con el séptimo arte que a la hora de elegir, nunca sabría con cuál quedarme.

3- No soportas ni de lejos … La hipocresía. La negatividad. La gente amargada. Esos que cuando tienen un problema no saludan a nadie y si alguien se le acerca, lo tratan con grosería. Que alguien hable encima de mi comida. Ver a alguien escupiendo o vomitando....aggrrrr

4- Algo que puedes hacer hoy pero que siempre dejas para mañana … Chequear la cuenta del banco...me da terror.

5- Un personaje histórico al que hubieses querido dar la mano …. Jesucristo

6- Una revolución pendiente … No me gustan las revoluciones, viví en las entrañas de una y estoy convencida de que al final se transforman en retrógradas y acaban involucionando.

7- Te pasarías horas aspirando el perfume de … la piel de los bebitos.

8- Un vicio inconfesable … Ah pues no puedo decirlo, porque es precisamente eso... INCONFESABLE …

. Un vicio confesable …. La coca cola, el chocolate y hacer el amor, son las tres cosas que más placer me producen en esta vida, aunque he tratado de luchar por eliminarlos de mi vida, porque son dañinos a la salud.... Los dos primeros por supuesto.... Jajaja

9- Te llaman maniátic@ con razón cuando protestas por …. Que yo recuerde, nunca me han llamado maniática, no va con mi personalidad.

10- Hubieras querido que te tragara la tierra en aquella ocasión que … siendo una adolescente un día me reí tanto con Mary, mi mejor amiga, que me oriné en medio de la acera y me quedé paralizada por la vergüenza. Pero ella, me sacó del apuro con rapidez, tiró al piso un frasco de jarabe que llevaba en la mano, para que se rompiera y así hizo creer a la gente que el líquido que había en el piso era el del frasquito.

11- Tu peor pesadilla fue aquella vez que soñaste … que a mi hija, que entonces era una niñita pequeña, se le quemaba la cara y se le desfiguraba por completo.... fue un sueño terrible! me pasé días llorando, pensando que era una premonición... y durante años, nunca le permití a mi chiquitina acercarse a la estufa.

12 - El sueño del que no querrías haber despertado fue ése en que … la mayoría de los sueños de los que no querría despertar, los he soñado despierta.

13- Tu paraíso vacacional es … Las playas de cualquier isla del Caribe.

14- Lo que más admiro en una persona es … Su sensibilidad, su esencia humana y su sentido de respeto hacia los demás.

15- No me pierdo ni un solo programa de … La Cosa Nostra, Jaime Baily, algunos muy interesantes de Discovery Channel. También adoro las telenovelas brasileras, cuando ponen una, no me la pierdo... la mejor de todas fue "El Clon", si no la han visto, se la recomiendo mucho a todos.

16- Aunque te digan que parece que vas siempre de uniforme, la prenda favorita en que te enfundas cada vez que puedes es … Jeans o pantalones negros porque van con todo y soy una adicta a los tacones altos, por mi estatura, la verdad es que ayudan mucho.

17- Valoras sobre todo en tus compañeros de blogs … El intercambio de opiniones en el tono cordial, afectuoso y casi familiar, que generalmente predomina en ellos.

18- Y no soportas … Que se le cuestione a alguno de ellos por qué escriben su blog y si lo que escriben es realidad o fantasía... acaso a alguien le importa?

19- Lo que no soportan de ti, los que te rodean es … Antes tenía un carácter muy explosivo, le causé muchos disgustos a mi madre y a algunos novios que tuve en aquella época, con los años he aprendido a controlarme, actualmente, cuando algo me molesta, respiro profundo varias veces y pienso que hay cosas peores, y que no es el fin del mundo. Pero tengo dos grandes defectos, uno es que no soy organizada, no sé si los demás lo soporten o no, pero yo misma no lo soporto. El otro es que soy generalmente impuntual.

20- Y lo que suelen alabar de ti es … Mi preocupación por los demás.

21- Un libro que recomendarías … "Cien Años de Soledad" y "El amor en los tiempos del cólera" de Gabriel García Márquez, "La casa de los espíritus" de Isabel Allende y "El Pequeño Príncipe" de Antoine de Saint Exupery.

22-¿ Hacia qué lado político escoras? No me gusta la política, si tengo que elegir un lado, prefiero estar del lado de la justicia.

23- Tu héroe o heroína de ficción, sin duda es … Prefiero los héroes reales. Conozco a unos cuantos que ni siquiera saben que lo son. Esos son los mejores. Ejemplo, mi padre. 

24- Te encanta perder el tiempo cuando lo tienes en … Leer, escribir, internet, TV y películas.

25- Creer o no creer, he ahí la cuestión … Creo en Dios y también creo en la reencarnación, aunque sé que tanto católicos, como cristianos me quemarían en la hoguera por esa creencia.

26- Tu frase favorita … “Si la vida no te da más que limones, haz una buena limonada"

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Me gustaría que fueras más romántico, más cariñoso, más comprensivo, más comunicativo, más alegre, más ecuánime, más elocuente, más delicado, más tierno, más considerado, más sobrio, más fiel, más positivo, más optimista.

Pero a pesar de todos los detalles que te faltan y de todos los defectos que te sobran, a pesar de estar muy lejos de la perfección, no puedo negar que eres el hombre de mi vida y que nunca he podido dejar de amarte.

Por eso siempre acabo perdonándote, por los siglos de los siglos...

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Alguien nos ha llamado absurdos y aunque no han dejado el comentario en mi blog, me he sentido aludida porque yo soy parte de esta linda familia virtual de Blogolandia. Inmediatamente me ha venido a la mente el siguiente pensamiento de un célebre poeta cubano:

“No hay nada más perfecto que el Sol. El Sol alumbra con la misma luz con que calienta. El Sol tiene manchas. Los desagradecidos sólo ven las manchas, los agradecidos ven la luz”.
José Martí

Es una verdadera pena que haya personas cuya ceguera mental no les permita ver, recibir y agradecer la luz del sol cuando entra por su ventana cada día, calentando la estancia con su tibia presencia. Es el tipo de personas que hasta se molestan y la emprenden a insultos contra el mismo sol por despertarlos, sin tener en cuenta que el astro rey es un emisario que viene a avisarnos que Dios nos ha regalado un día más para vivir.

Son esas personas que se pasan la vida dándole vueltas a sus neuronas para encontrar el más mínimo error, el más recóndito defecto, y una vez encontrado, lanzarse a criticar, maldecir e insultar.

Es cierto que nadie es perfecto, (hasta el sol tiene manchas), pero también es cierto que todos tenemos virtudes, y es mucho más edificante dedicarnos a encontrar esa parte positiva que cada uno tiene y a partir de ahí, ayudar a desarrollar mejores cualidades. Cuando ayudamos a un semejante a crecer como ser humano, sentimos una satisfacción que no se compara a ninguna riqueza material en este mundo.

Desde que me establecí en esta maravillosa tierra de los blogs y me conecté a mi familia virtual, mi vida ha tomado un nuevo sentido, he conocido las penas y las alegrías de mucha gente que vierte su corazón a través del teclado y nos hace llegar su alma entre líneas.

Yo misma he compartido mis propias emociones con mis compañeros de blogs y he sentido el calor que emanan sus corazones al leerme. En muchas ocasiones he constatado que en nuestro paraíso cibernético, existe la camaradería y la solidaridad que debería existir en el mundo donde interactuamos diariamente.

Quiero aclarar que utilizo la palabra "virtual" sólo como un modo de expresar que nos comunicamos a través de la red de internet, pero la palabra "virtual" en este caso, no intenta sustituir de ningún modo a la palabra "real", porque los que convivimos en Blogolandia, somos seres vivos y reales.

Leyendo historias como las de Malena, Job, Tam, Florecilla, Cata, Estoicolgado, Consuelo, Esperanza, Patry, Mi Chica, Ripple, Sally, Soedade, .....y muchos más que aquí conviven, nos damos cuenta de que estas almas no son de ficcion, que tras esas líneas existen almas que palpitan, aman, sufren, disfrutan, lloran, ríen como la propia.

Entonces comprendemos que nuestra unión está dada por el sentimiento. No importa si la persona que vierte sus emociones en un blog está a mi lado o está a miles de millas de distancia; si vive en mi ciudad o atravesando el océano, lo que importa es que es un ser humano como yo, que tiene un cerebro y un corazón que palpitan como el mío. Y aunque sólo sea por eso, vale la pena leer lo que escribe, porque a través de sus escritos nos está ofreciendo parte de su esencia humana.

Siempre me ha gustado escribir, y nunca antes me había sentido tan realizada como ahora que puedo escribir todo lo que se me antoje, y que sé que siempre habrá alguien que pasará a echarle una ojeada a lo que he escrito. Esto me ha dado un gran sentido de realización personal.

Si alguien piensa que puede existir alguna frustración en esta zona, es porque no ha leido ningun blog de las personas que antes mencioné y de muchos otros que nos dan verdaderas lecciones de amor, de superación y de fortaleza.

Venimos aquí a comunicarnos y a desahogarnos, pero además, sin proponérnoslo, a menudo, logramos un propósito. Sucede cuando notamos penumbra en un blog, porque la tristeza emana de él, pero todos acudimos a levantar ese ánimo y vemos que de repente, comienza a iluminarse y podemos notar como va llegando el sol a ese rinconcito y todos nos sentimos partícipes de esa mejoría y percibimos que hemos hecho algo positivo. No hay goce mayor que la certeza de haber ayudado a alguien a dejar atrás un pesar, una depresión, una preocupación.

Si alguien piensa que esto es absurdo, lamento mucho que no tenga capacidad en su corazón para comprender las necesidades de afecto de sus semejantes. Tal incapacidad sólo puede inspirarme mucha lástima.

Infeliz de aquel que no sea capaz de derramar su alma en un papel o en el teclado de una computadora. Eso debe ser algo muy frustrante y la persona debe sentirse totalmente incapaz y absurdo por no saber comunicarse, o no tener con quién hacerlo.

Infelizmente absurdos son aquellos que no pueden apreciar la luz, porque sólo son capaces de ver la sombra que ellos mismos proyectan.

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Pocos días después de fallecer mi padre, le envié este mensaje a una amiga muy querida, ahora, con motivo del primer Día de los Padres sin él y después de haber leído el post de Malena, he vuelto a leer este mensaje y decidí darle un sitio en este blog. Leyéndolo se puede entender lo que representaba mi padre para mí, porque ese mensaje refleja perfectamente lo que sentía mi corazón en el momento en que lo escribí.


“No puedes imaginarte lo que ha pasado… mi papá falleció el lunes. Te preguntarás que cómo me siento y te digo que mi apariencia es tranquila, seguramente los que me miran ven a la misma persona de siempre, solamente yo sé que ya no soy la misma y que todo ha cambiado definitivamente en mi interior.

Mi dolor me quema muy debajo de la superficie, muy profundo bajo la piel, es invisible a los ojos de los mortales, es un dolor que va incrustrado en cada palabra que no pude decirle a mi padre… en cada abrazo que quedó truncado, en cada mínima historia que ya no podré contarle y que ya nunca tendrá el mismo significado, porque él no la escuchará.

Esta pérdida me resulta tan impactante porque no solamente he perdido a mi padre biológico, sino que con él se me ha ido un gran amigo, el mejor y más incondicional de todos, la única persona frente a la cual podía desnudar mis sueños sin avergonzarme porque sólo él podía comprenderlos.

Era un soñador,  un idealista,  un QUIJOTE. Nunca supo la verdadera magnitud de mi amor y de mi admiración. Nunca le dije que él era mi HEROE. Sólo espero que lo haya adivinado.

Muchos cariños querida amiga,

Miruchi"


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Hoy es nuestro aniversario de matrimonio y no sé si debo felicitarme o  compadecerme. Han sido muchos años, toda una vida juntos. Una vida como una constante ola, con altas y bajas, disgustos y alegrías, ofensas y perdones. Pero también amor y mucho sexo.


Como dije en un escrito anterior, alguna vez fuiste mi príncipe y yo tu princesa y pude ver el mundo a través de tus ojos dorados y cristalinos como dos gotas de miel. Alguna vez fuimos felices y confundí el paraíso con tus brazos.


Fueron días de éxtasis, donde se combinaban a plenitud el sentimiento y la pasión. Días que quedaron atrás, pero yo los recuerdo, porque los guardé vivos en mi piel, debajo de esta coraza que comencé a usar, cuando tú te transformarte en lo que eres ahora.


Alguna vez alcanzamos la plenitud amorosa. Pero de toda esa magia, sólo sobrevivió una poderosa atracción, que como un imán nos ha mantenido siempre uno encima del otro, porque hace muchos años que nuestra unión solamente funciona en posición horizontal.


No dudo de tu amor, pero pienso que tienes una forma de querer muy extraña, totalmente diferente a la mía. Para mí, amar es nunca ofender, nunca humillar, nunca tener que pedir perdón, . El que ama no causa dolor a la persona que ama, por el contrario, trata de evitarle cualquier sufrimiento.


Tú no tienes ningún interés en hacerme la vida agradable, en evitar aquellas cosas que me desagradan. Es más importante vaciar la botella de wiskey que evitarme un disgusto.


Y luego llegas a casa transpirando alcohol y violencia... escandalizas, golpeas paredes, muebles, acabas con mi alegría, con mi tranquilidad, con mis deseos de vivir. Cuándo entenderás que por cada botella que te bebes, vas arrancando un pedazo de mi corazón.


A veces, me quedo mirando al fondo de tus ojos durante mucho tiempo, tratando de encontrar al hombre del que me enamoré, con la esperanza de verlo despertar de su letargo y volver junto a mí, para quedarse a mi lado hasta el final.

Por momentos me parece descubrirlo, pero luego comprendo que son espejismos de mi mente. Ese hombre dulce, tierno y romántico ya no existe, hace mucho tiempo que murió para ceder su lugar a uno que destila alcohol por los poros y odio por la mirada.


Aunque no quiera, tendré que convencerme de que solamente soy y seré la eterna viuda del hombre que una vez vivió en tí y que hoy sólo vive en mis recuerdos.

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Durante mi adolescencia los amores eran mi prioridad. El amor es muy importante en cualquier época de la vida, pero en esa tierna edad, cuando recién nos iniciamos en el arte de amar, se convierte en un tema vital que ocupa nuestra mente todo el tiempo.

Ya sean ligeros o profundos; cortos o prolongados; romances de una noche o de toda la vida; cargados de sentimiento, o sólo de deseo carnal. Todos estremecen nuestras fibras hasta la médula.

Más tarde, aunque los amores siguieron siempre ocupando un lugar importante, mi carrera tomó el punto cimero en mis prioridades y me dediqué en cuerpo y alma a mi propósito.

Pasaba las madrugadas a base de café y cigarrillos, estudiando gruesos libros de arte, en mi casa, o en casa de mis compañeros de estudios. A menudo nos amanecía analizando un cuadro de Da Vinci o debatiendo una película de Buñuel. Otras veces nos perdíamos en inflamadas discusiones acerca de las teorías filosóficas de Kant o de Hegel.

Después vino mi primer matrimonio, que fue una fuerte prioridad en su momento, para luego terminar cerrando un capítulo importante en el libro de mi vida y dejando huellas imborrables.

Más tarde tocó a mi puerta el amor nuevamente, esta vez en la forma del amor definitivo, el que se quedó conmigo para toda la vida, y con él llegaron mis dos mayores prioridades, mis hijos.

Desde que ellos llegaron, todo mi ser se puso en función de aquellas dos personitas que inmediatamente se adueñaron de mis días y mis noches, mis tristezas y mis alegrías, mis sueños y mis desconciertos. Era una especie completamente nueva de amor, diferente y desconocida, que me absorbía por entero. Durante muchos años, su crianza, su atención y su educación ocuparon todas mis neuronas.

Luego, mis dos grandes tesoros crecieron y se hicieron independientes. Aunque mi amor por ellos ha seguido creciendo a través de los años, ellos cada vez me necesitan menos. Ya sé que resulta triste, pero es la ley de la vida, los hijos no nos pertenecen, nosotros sólo somos los encargados de enseñarlos a vivir e indicarles el camino. Su vida les pertenece a ellos y solamente ellos deben decidir cómo vivirla.

Siempre he tenido muchas ideas rondando dentro de mi mente, personajes y situaciones que han nacido y crecido dentro de mí desde que tuve uso de razón, mi gran anhelo siempre ha sido darles vida a través de novelas, relatos, o quizás algún guión de cine.

Ese es el sueño que me acompaña desde que aprendí a soñar, transmitir todas esas historias acumuladas en mi interior, poder escribirlas y publicarlas. Pero las múltiples prioridades de cada etapa de mi vida, me han obligado a posponer constantemente la realización de ese sueño.

Cada etapa de la vida tiene sus prioridades, cada una de ellas corresponde a un ciclo diferente. Pero hay algo que se ha mantenido vigente a través de todas las etapas. Soy feliz ayudando a otros.

Nada se puede comparar a la satisfacción que siento cuando puedo darle la mano a alguien que lo necesite, ya sea un amigo, un compañero de trabajo, un familiar, o hasta una persona desconocida que esté atravesando una situación difícil.

A veces creo que equivoqué mi vocación, tal vez debería haber sido psicóloga o trabajadora social, una profesión donde me hubiera podido enfocar más en ayudar a las personas.

He descubierto que hay momentos en la vida de un individuo en que necesita más atención, amor y comprensión, que ayuda material, por supuesto que si se pueden tener todas las necesidades cubiertas, todo marcha mucho mejor.

Creo que la vida de una persona se mide por la forma en que la recuerdan después de su muerte. La valoración que hacen de ella los que la acompañaron en el camino, es el balance final de quién fue ese ser humano y constituye una hoja de vida que se escribe post mortem, la cual incluye todo lo que el individuo hizo en vida, la imagen que dejó en aquellos que caminaron con el a través del tiempo que estuvo en este mundo. Es lo que queda de ese ser cuando nos deja para siempre.

Hoy, después de acumular tantas experiencias, de haber visto tantas situaciones, conocido tanta gente y aprendido tantas cosas, he llegado a la conclusión de que lo que más me interesa en la vida, es que los que me sobrevivan, me recuerden como alguien que siempre se preocupó por dar amor, hacer el bien y ayudar a todo el que pudiera.

No existe riqueza material que pueda darle más sentido a mi vida que las buenas obras que yo realice mientras esté aquí. No importa si la persona a quien ayude me lo agradece o no, lo hago por mi propia satisfacción, porque eso le da sentido a mi vida y porque me hace feliz.

Por eso mi primerísima prioridad en la vida se resume en los siguientes mandamientos:

Ayudar, amar, comprender y perdonar.

Si cuando nos vamos, todo lo dejamos atrás, quiero dejar un buen recuerdo y ya que no nos podemos llevar nada, al menos quiero llevarme la satisfacción de haber hecho el bien a manos llenas. Sólo así sentiré que mi vida ha cumplido su cometido.

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Tam, espero que leas este post, ya que no permites dejar comentarios en tu blog, te dejaré mis comentarios aquí. Quiero decirte que todos tus escritos me gustan, ya sabes que nunca me pierdo uno, pero este último es muy especial, siento que lleva tu alma implícita y se me ha quedado colgado del corazón.

Durante años he vivido situaciones muy similares a las que vivió tu mamá y por eso me ha calado tan profundo todo lo que has contado acerca de las escenas de violencia de tu padre, bajo los efectos del alcohol.

Me he visto en escenarios idénticos, quizás por eso, me ha impresionado tanto las huellas que ha dejado en tu personalidad todo lo que presenciaste durante tu niñez. Ahora comprendo mejor la actitud de mi hija hacia su padre, ya que en ella se debaten sentimientos encontrados. Por una parte, lo quiere porque es su padre, pero a la vez, lo rechaza por todos los momentos amargos que nos ha hecho pasar.

Sin embargo, comprendo perfectamente a tu madre, porque mi amor hacia mi esposo, también me ha hecho perdonarlo una y mil veces y volverlo a intentar. Lo que sucede es que cuando se aleja del alcohol, es bueno, trabajador, amable, familiar. Pero la bebida lo transforma en un hombre colérico, ofensivo, irracional y violento. Es como convivir con una persona bipolar. Hoy adorable, mañana terrible.

Muchas veces he tratado de dejarlo, incluso me he ido de la casa, pero me siento tan mal lejos de él, es que ya son tantos años juntos, que me resulta imposible pensar en vivir sin él, es una parte esencial de mi vida.

Además, nuestro amor fue tan hermoso. El fue una vez mi príncipe y yo su princesa y juntos pasamos tantas privaciones y atravesamos tantos obstáculos, que aunque trate, no puedo olvidar esa parte tan bella de mi vida junto a él. y cuando recuerdo esa historia de amor, duele mucho ver en lo que se ha convertido.

Bueno, ya te di mi opinión sobre tu último post y a la vez, me desahogué, ahora quiero hablarte de otra cosa....

Quisiera, por favor, que reconsideres tu actitud de bloquear el acceso a comentarios en tu blog. Muchos aquí nos deleitamos con tus escritos y disfrutamos dándote nuestras opiniones. no nos quites ese placer, es como una especie de castigo que no merecemos.

Sabemos que nadie es monedita de oro para gustarle a todo el mundo, puede ser que a alguien no le agraden o no entienda tus historias, es su derecho, para gustos los colores, y para escoger las flores, pero a muchos de nosotros nos encanta leer y comentar lo que escribes. Pues, muy sencillo, si alguien opina algo que no te resulte muy agradable, lo ignoras y punto.

Espero que después de leer este post que va dedicado a tí, vuelvas a abrirnos la puerta de tu casita a quienes te queremos y admiramos.

Un besito pequeña y regálanos una sonrisa para que se ilumine el cielo de Blogolandia.







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Han  pasado muchos años desde que conocí a la que sería mi suegra. Su hijo y yo nos habíamos enamorado a primera vista. Yo divorciada, él tres años menor; yo profesora de Historia, él estudiante de Natación; él acababa de finalizar un noviazgo de cinco años con una chica perfecta, que vivía en la casa perfecta y tenía la familia perfecta.

Mi futura suegra estaba cosiendo en su antigua Singer y apenas levantó los ojos de  su labor, para lanzarme una rápida, pero escrutadora mirada, detrás de sus lentes, dos segundos le bastaron para decidir que me odiaría a muerte. Tomada esta decisión, volvió a concentrarse en lo que realmente reclamaba su atención: su costura.

Nos casamos a los seis meses de conocernos. El día de la boda, la señora tenía tal expresión de amargura, como si su hijo, en vez de casarse, se dirigiera directamente al patíbulo.

El primer enfrentamiento ocurrió durante mi primer embarazo. Un día que mi marido me ayudaba en la limpieza de la casa, pues en mi estado, ya me resultaba muy difícil esa tarea. Ella no lo soportó y comenzó a gritar, diciendo que ella nunca había permitido que su marido usara un trapeador, que eso era una humillación para cualquier hombre. El disgusto fue tan grande, que estuve a punto de perder la criatura. Afortunadamente, no tuvimos que lamentar esa desgracia.

Cuando nació el niño, surgieron otros problemas, pues yo no sabía mucho de la crianza, así que ella tomó el mando y se creyó con el derecho a decidir en todo lo referente al bebé, al punto de prácticamente anular mi autoridad de madre.

Cuando en las noches el bebé lloraba y mi esposo salía de la habitación a calentar el biberón, mientras yo me quedaba calmando su llanto, ella comenzaba a vociferar improperios, porque ella nunca había permitido que su esposo calentara un biberón. Si  yo le ponía abrigo al niño, que se iba a ahogar con tanta ropa; si no le ponía abrigo, que se iba a resfriar. Para ella, todo lo que yo hacía, estaba mal,  yo siempre era una imprudente.  

Dos años más tarde, volví a quedar embarazada, estábamos atravesando una etapa de crisis, mi esposo había sido alistado en el servicio militar obligatorio y yo había perdido mi trabajo. Ella comenzó a criticarnos y a decirle a todos que teníamos que interrumpir aquel embarazo, porque la situación no era favorable para traer otro hijo al mundo.

Yo sabía que no era el mejor momento, pero anhelaba tan profundamente aquel hijo, además había soñado que sería una niña y siempre había querido una hija hembra. Lloré mucho durante aquel embarazo y una vecina que era Pediatra, me alentaba diciéndome que "las situaciones son temporales, pero los hijos son para toda la vida". 

Cuánta razón tenías, Carmencita, donde quiera que estés, te agradezco el apoyo que me diste en aquellos momentos, porque me diste fuerza para defender el derecho de mi bebita a venir al mundo. Esa hija que es hoy mi mayor alegría, mi mejor amiga, mi confidente.

Cuando la niña iba a nacer, mi suegra me pidió con gran insistencia que la nombrara Alina, como una de sus hermanas,  yo había escogido el nombre de Idalmis, pero la complací, así que le di el nombre que ella escogió, a la nieta que meses antes quería eliminar.

De todas formas, ella continuó la guerra.  Traía amistades femeninas, jóvenes y atractivas a la casa para intranquilizar a mi marido y poner en peligro mi matrimonio. Hablaba horrores de mí con los vecinos y seguía imponiendo sus criterios en la crianza y educación de los niños. La situación se hacía cada vez más insoportable.

Un día, cuando mi hijo  tenía siete años y la niña, cinco, en medio de una discusión, no pude contenerme y solté todo lo que había acumulado dentro de mí durante tantos años. Ella hizo una escena de teatro, dijo que yo le había faltado al respeto y que no podía continuar viviendo bajo su techo.

Aquella tarde nos fuimos de la casa y al caer la noche, no habiendo encontrado donde pernoctar, tuvimos que dormir los cuatro en nuestro pequeño Volkswagen. 

Al día siguiente, unos vecinos que nos querían como su familia, nos prestaron un cuarto con baño y cocina, donde sólo cabía una cama, por lo que teníamos que turnarnos, un día dormía yo con los dos niños en la cama y mi esposo sobre una colcha en el piso, al siguiente día me tocaba a mí el piso. Pero allí vivimos tres años muy felices.

Con el tiempo he aprendido que la vida es un chachumbambé y nunca sabemos cuándo nos tocará estar arriba y cuándo abajo. El cachumbambé de nuestras vidas fue subiendo y un día nos mudamos a un lindo apartamento. En ese entonces, mi suegra enviudó y ya no pudo seguir viviendo en aquella enorme casa llena de recuerdos, así que aceptó nuestra invitación de venir a vivir con nosotros.

Supongo que ella esperaba que yo le devolvería una a una todas sus humillaciones, porque ahora ella sería la que viviría bajo mi techo. Cuando la vi llegar con los ojitos tristes y aquel andar lento, arrastrando toda su viudez,  olvidé de golpe todo posible resentimiento, sentí una inmensa ternura por aquella anciana desvalida que sufría  y un impulso muy fuerte de abrazarla y decirle que trataríamos de hacerle la vida agradable. No le dije nada, sólo la abracé.

Aquel abrazo, unido a todo lo que hice durante el tiempo que la tuvimos en casa, los cuidados que le brindé desde que enfermó de cáncer, hasta el día de su muerte , la hicieron arrepentirse de todo el daño que me había hecho.

Aun hoy cuando llevo flores a su tumba, recuerdo su última mirada y les aseguro que fue la mirada más dulce que he recibido en mi vida. Ese día sentí que me había ganado el cielo. Espero que ella también. Que Dios la tenga en su gloria.

 

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La vida se había tornado un asunto grave, ya no podíamos resistir el abuso y la injusticia de aquel gobierno inhumano. Nuestra isla del alma se había convertido en una cárcel en medio de las Antillas. Sin fronteras, sin salida. Estábamos condenados a morir de impotencia dentro de nuestro lagarto verde.

Fue entonces cuando apareció Papín y comenzó a hablarnos de la fuga, de buscar nuevos horizontes, de conquistar nuestra libertad. El tenía un pequeño bote que podía ser nuestra salvación.., y se hizo la luz, aunque esa noche hubo un apagón que se prolongó varias horas, desde el fonodo del alma,  la llama de la esperanza nos iluminaba.

La noche del viernes 4 de junio salimos rumbo a la libertad, sí, ya sé que libertad es una palabra amplia, con muchos matices, pero para nosotros libertad significaba una sola cosa: escapar de aquella isla poseída y subyugada por el demonio.

Durante siete días navegamos tratando de llegar a tierra firme. El sol quemante nos arrancó la piel y nos reventó de llagas las sedientas gargantas. Dos tiburones nos rondaron durante varias horas. Las olas nos voltearon el bote y estuvimos a punto de morir ahogados. Perdíamos fuerzas, pero tratábamos de mantenernos a flote aferrándonos como podamos al bote y a la vida. Papín no pudo resistir, lo perdimos durante la sexta noche.

La mañana del séptimo día divisamos tiera. No se de dónde sacamos energía,  pero nadamos sin detenernos, con la idea fija de alcanzar la orilla. Estábamos a casi dos millas cuando escuchamos el ruido de un motor. Era una lancha guardacostas de los Estados Unidos, nos habían visto y venían a nuestro alcance.

Hay una ley que le llaman la Ley de Pie Seco y Pie Mojado que  aplica para los cubanos, aquel que logra poner un pie en tierra norteamericana, tiene derecho a quedarse en el país, el que no alcanza la costa, es devuelto a Cuba, donde le espera la prisión o la muerte.

A partir de ese momento comenzó el juego del gato y el ratón. Ellos a atraparnos y  nosotros a no dejarnos atrapar. Ellos desde la lancha nos atacaban con chorros de agua y con gas pimienta, querían que perdiéramos las fuerzas y les suplicáramos a gritos que nos subieran al barco.

Nosotros seguíamos nadando, esquivando sus ataques. Era como una corrida de toros. Resistimos más de dos horas, pero estábamos demasiado débiles y todos fuimos sucumbiendo. Finalmente, nos pescaron.

En mis sueños, veo un bote flotando a lo lejos en medio del océano, representa la libertad, braceo con todas mis fuerzas para alcanzarlo, pero nunca llego, el bote cada vez se aleja más, hasta que lo pierdo de vista y el mar me devora.

En la pared de mi celda he marcado 1800 líneas, cada una representa un día de cautiverio, aún me quedan 15 años por cumplir. Es el precio que debo pagar por un sueño prohibido.

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La vida es un aprendizaje constante, las situaciones que enfrentamos, las personas que conocemos, las actividades que realizamos, el medio ambiente que nos rodea, son factores que influyen en nosotros y van moldeando nuestro carácter y personalidad.

Con los años nos vamos transformando en una persona muy diferente a la que antes fuimos. Somos el producto de nuestras vivencias y generalmente el resultado dista mucho de lo que éramos en nuestra primera juventud. Como dijo Neruda, muy sabiamente: “NOSOTROS, LOS DE ENTONCES, YA NO SOMOS LOS MISMOS".

A veces tenemos un maravilloso recuerdo de una etapa que vivimos, o de una pareja con la que tuvimos un romance de novela y sentimos tanta nostalgia de esa época, o de esa persona que deseamos con todas nuestras fuerzas revivir aquella etapa en que fuimos felices, en ocasiones, incluso tratamos de recuperar aquel amor y creemos que bastará con buscar a esa persona, mirar sus ojos, tomar sus manos y pum!! como por arte de magia se hará el milagro, aquel idilio renacerá con la misma fuerza que antaño.

Pero, lamentablemente, en la vida real no siempre sucede así, generalmente, cuando tratamos de extrapolar al presente algo que perteneció a nuestro pasado, fracasamos.

El tiempo hace lo suyo y produce muchos cambios. Estoy hablando de un tiempo considerable, no dos ni tres años, me estoy refiriendo a diez o quince años, donde el tiempo puede haber hecho verdaderos estragos. Tu antiguo amor puede haber cambiado físicamente, al punto de no parecerse en lo absoluto a aquella persona que tanto amaste. O tal vez hayan cambiado sus intereses o puntos de vista. Quizás se ha enamorado nuevamente con más vehemencia que en aquella ocasión. Posiblemente haya otras personas muy importantes en su vida, una nueva pareja o hijos.

Seguramente ha adquirido compromisos y responsabilidades que han transformado su carácter y su forma de comportarse. La madurez puede haber hecho cambiar diametralmente sus prioridades en la vida, sus puntos de vista o su manera de sentir el amor.

La vida no es una fotografía, que muestra siempre la misma imagen estática, por el contrario, todo está en constante cambio y movimiento. También nosotros. Tanto la otra persona como tú mismo han seguido caminos diferentes, cada uno ha acumulado sus propias experiencias, han conocido nuevas personas que han dejado huellas en sus vidas.

Por eso, si alguna vez se te presenta una situación como ésta, te aconsejo que no intentes recuperar lo que existió, porque ya no será exactamente como tú lo recuerdas.

Esta vez no tendrá la misma magia, lo más probable es que los resultados obtenidos no sean precisamente los esperados, puede que no te haga feliz como en el pasado, quizás hasta te haga sufrir.

Y lo más triste es que pudieras estropear un bello recuerdo, transformándolo en una lamentable decepción. Eso sería imperdonable.

Deja el pasado atrás, no te quedes atrapado en él. Será mejor que esa hermosa historia que te hizo temblar de emoción, la guardes por siempre en tu memoria, déjala permanecer allí y así cada vez que quieras revivirla, podrás recordarla exactamente como la primera vez.

Pero el show debe continuar y tú has de seguir adelante, con la vista al frente, persiguiendo el futuro, anímate y piensa que lo mejor no es lo que quedó atrás, sino lo que aun está por llegar.

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Mónica la había visto muy pocas veces en los últimos años, pero siempre que pensaba en ella, veía su rostro hermoso y su cuerpo bien torneado, no cabía dudas de que Elaine, su madre, era una mujer muy atractiva.

El recuerdo de Elaine estaba enlazado a aquella habitación pequeña, húmeda y oscura donde alguna vez vivió con ella y donde se recordaba a sí misma, chupando tete y tomando leche en biberón. No tenían baño, así que tenían que caminar el largo corredor de agrietadas baldosas, para utilizar el único que había para las quince habitaciones del piso.

En aquel pequeño cuarto húmedo y oscuro conoció el miedo, en las noches veía alzarse bultos negros frente a la cama y no podía gritar porque Elaine le tapaba la boca, diciéndole que se dejara de payasadas absurdas. Aquel lugar apestaba a amoníaco, o sería el olor de sus pañales donde se sumaban todas las meadas del día, hasta que Elaine le daba un baño antes de dormir en una vieja palangana oxidada.

Elaine salía desde temprano y la dejaba con una vecinita que no había cunplido los doce años, ella la entretenía contándole historias de fantasmas, decapitados y monstruos que salían de las sombras en medio de la noche y se comían a los niños. Luego le daba de comer una papilla gris y pegajosa que ella misma cocinaba.

De aquel recuerdo nauseabundo, siempre su memoria saltaba sin aparente transición a una casa clara, limpia y ventilada, donde creció rodeada del cariño y las atenciones de su tía Dulce, hermana de su padre, a quien siempre llamó "mami", porque fue quien veló sus noches, quien la cuidó en sus enfermedades, quien lavaba y planchaba su ropa y le cocinaba sus platillos favoritos.

Nunca supo por qué su vida había cambiado de un extremo a otro, pero cuando escuchaba al padre los domingos en la iglesia hablando de las bondades del Señor, pensaba que seguramente Diosito, en su infinita misericordia, se había apiadado de ella y una noche mientras dormía la había cargado en sus brazos poderosísimos y la había depositado en el umbral de su "mami" Dulce, para que ella fuera al fin una niña feliz.

También le parecía extraño que en aquella casa no se mencionaba jamás a Elaine y cuando ella preguntaba por su madre, le contestaban que ella ahora vivía muy lejos y acto seguido cambiaban la conversación. Ella venía a verla una vez al año,  el Día de Reyes o en Septiembre por su cumpleaños, y en una ocasión llegó de repente en plena Nochebuena y se sentó a cenar con la familia. Sus visitas eran siempre iguales, le traía un regalo, la sentaba en sus piernas un par de horas y desaparecía hasta el próximo año.

Mónica creció en un ambiente familiar, donde recibió estudios, excelente educación, buenas costumbres y muchísimo amor. Su padre no vivía con ella, pero la visitaba una o dos veces por semana y conversaban largas horas, era su confidente, la persona con la cual podía hablar de cualquier tema y comunicarle sus inquietudes y sus sentimientos, era un hombre de mente abierta y llegó a convertirse en su mejor amigo. Pintor y poeta, tenía la sensibilidad necesaria para comprender a una adolescente romántica que hacía sus primeros pininos en el arte de versar, él fue su primer crítico literario, el mejor de todos.

El día en que Mónica cumplía sus quince años, Elaine llegó con una chiquilla de la mano. En el justo momento en que Mónica vio aparecer a aquella niña, todas las piezas comenzaron a caer en su lugar, un viejo recuerdo que había estado dormido en el fondo de su mente despertó de golpe, su memoria se remontó a una noche muy lejana en su primera infancia y recordó con nitidez la imagen de una bebita que dormía en una cuna pequeña.  Elaine, vestida para salir, le había dicho:

"Si llora, le untas el tete en azúcar y se lo pones"

Cuando la bebita comenzó a llorar,  ella se dispuso a seguir las instrucciones, pero el recipiente del azúcar estaba en un gabinete muy alto para ella, que tenía a la sazón cuatro años, asi que tuvo que ingeniárselas para alcanzarlo. Buscó un sillón de madera, el único asiento que había en la pequeña estancia, lo fue moviendo con mucho esfuerzo hasta lograr acercarlo al gabinete y se encaramó en el respaldo, desde donde pudo pasarse al saliente del gabinete y alcanzar el recipiente,  ya con él en la mano, se lanzó desde lo alto al piso, untó el tete en el azúcar y se lo colocó a la bebita que, tan pronto comenzó a succionar el dulce alimento, dejó de llorar.

La fiesta de sus quince había sido preparada con mucho esmero. Había gran cantidad de invitados, todos sus amigos de la escuela, sus primos, tíos y vecinos. Había comida en abundancia y gran variedad de bebidas y licores, además su padre había contratado un grupo musical juvenil. Mónica estaba fascinada, pero en medio de su alegría, de pronto percibió que Elaine y su padre, habían desaparecido de la vista de todos. Extrañada, comenzó a buscarlos por todas partes hasta que llegó a su habitación y encontró la puerta cerrada. Acercó su oido a la puerta y pudo escuchar a sus padres que hablaban.

En ese momento, Elaine decía:

"No fue así, ya estábamos separados cuando nació Malena".

"No trates ahora de confundirme, no quieras cambiar las cosas, yo sé perfectamente cómo fue todo, aún estábamos casados", contestó su padre.

"Ignacio, yo sólo tenía dieciséis años, ¿sabes lo que son dieciséis años? ¡apenas un año más de los que Mónica cumple hoy! Te fuiste y me dejaste sola con la niña, sin un centavo, sin una carta, sin una explicación, ¿cómo iba a creer que te habías ido a la guerra?, pensé que me habías dejado por otra mujer. Hice lo único que podía hacer, acepté el primer trabajo que apareció"

"¿Y no pudiste encontrar algo más decente?"

"Fue lo primero que encontré y tuve que aceptarlo. Uno de los clientes me prometió que se haría cargo de nosotras y que me pondría a vivir como una reina, yo creí en sus promesas, me ilusioné, llegué a creer que con él se acabarían todas mis angustias y me dejé llevar, después me embarazó y me soltó como una papa caliente, lo único que hizo fue agravar más la situación, porque en vez de una hija, ahora tenía dos que mantener, por eso cuando tú regresaste de la guerra me encontraste con Malena recién nacida."

"Podías haber esperado un poco más"

"Y tú podías haberme escrito aunque fuera una nota explicatoria antes de irte al frente"

Y así siguieron largo rato discutiendo el asunto del huevo y la gallina, ellos jamás se pondrían de acuerdo en cuanto a sus propias debilidades y a sus respectivos errores, pero Mónica había comprendido por qué Diosito, tomando la forma de su padre, la había sacado en brazos del fétido cuartucho, aquella noche maravillosa en que la calabaza se convirtió en carroza y su vida se iluminó para siempre.

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Cuánto me gustaría volver a creerte, pero ya no puedo confiar en nada que venga de tí. Recuerdo que antes creía firmemente en el mejoramiento humano, siempre estuve segura de que la gente en el transcurso de su vida se esforzaba por evolucionar, por ser mejores, por dejar atrás los defectos, los errores, las bajas pasiones. Siempre fui una defensora del derecho de toda persona a una segunda oportunidad. Si Dios perdona todos nuestros pecados, por qué no habríamos de hacerlo nosotros. Me parecía justo perdonar los errores que cometían los que me rodeaban. Yo tampoco soy perfecta. Nadie lo es. Así que siempre perdoné.... y perdoné.... y perdoné...y una vez más perdoné... y de nuevo perdoné... y así hasta lo incomprensible.

Pero la vida me ha demostrado que mucha gente no quiere evolucionar, no quiere mejorar, más bien, lo que hace es involucionar, cada día se hunden más en el lodo sin hacer caso de las manos que se le tienden para ayudarlos a salir de él. Les gusta revolcarse en la inmundicia y arrastrar a los demás con ellos.

Dicen que "no hay mal que dure cien años", pero yo he comprobado que el mal puede durar una eternidad, lo que no dura eternamente es la resistencia de las víctimas, o sea que concuerdo más con la segunda parte del refrán, la que dice que: "no hay cuerpo que lo resista". O ese otro que dice: "tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe", es muy real. Mi resistencia que parecía a prueba de fuego, se rompió como el cántaro y ya no tengo fuerzas, ni interés en volver a la fuente.

¿Cómo puedes tener el cinismo de pedir una nueva oportunidad y decirme con esa voz de ternero manso, que no quieres perderme? Has tenido toda una vida de nuevas oportunidades y nunca has sabido rectificar tus errores y por si no lo sabes, yo no soy Dios para pasarme la vida otorgando perdones y oportunidades. ¿Cuándo te diste cuenta de que no quieres perderme? Jamás has demostrado que te interesara mantener nuestra relación, salvar nuestro amor. Siempre yo amando, siempre yo perdonando, soportando insultos, ofensas, violencias, agresiones.

No más...Al fin he comprendido que primero tengo que quererme a mí misma, para después poder amar a otra persona. Ese ha sido mi gran error, ¿cómo puedo esperar que alguien me quiera, si yo no me quiero? ¿cómo alguien me va a respetar, si yo no me respeto?

He decidido poner punto final a esta cadena de humillaciones. Sigue adelante con tus vicios, tu amargura, tu pesimismo, tu rencor a Dios, tu desprecio por la vida, tu negatividad. Yo trataré de rehacer mi vida, sola, quizás habrá alguien en mi futuro. Pero de algo estoy segura, ese alguien, si lo encuentro, será alguien que me respete y me valore por lo que yo soy, por lo que hay dentro de mí, que me dé mi lugar, que luche conmigo para edificar una relación sana y plena, no una co-dependencia enfermiza y corrupta, si no aparece alguien así, prefiero seguir sola.

Sólo te deseo que seas feliz, o al menos que lo intentes, y si no lo logras, espero que tu vida deje de ser tan tormentosa como lo es hoy.


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Se te quedó la última flor
Entre los dedos
Y la palabra más dulce
Entre los labios
Todo instante fue inútil
La risa se ha escondido
Detrás de la luna
Y no quiere salir
Resulta triste
Jugar al escondite en esta noche
La ilusión se ha destrozado
Contra tu último poema
Pobre poema
Corto y olvidado.

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