Alguien nos ha llamado absurdos y aunque no han dejado el comentario en mi blog, me he sentido aludida porque yo soy parte de esta linda familia virtual de Blogolandia. Inmediatamente me ha venido a la mente el siguiente pensamiento de un célebre poeta cubano:

“No hay nada más perfecto que el Sol. El Sol alumbra con la misma luz con que calienta. El Sol tiene manchas. Los desagradecidos sólo ven las manchas, los agradecidos ven la luz”.
José Martí

Es una verdadera pena que haya personas cuya ceguera mental no les permita ver, recibir y agradecer la luz del sol cuando entra por su ventana cada día, calentando la estancia con su tibia presencia. Es el tipo de personas que hasta se molestan y la emprenden a insultos contra el mismo sol por despertarlos, sin tener en cuenta que el astro rey es un emisario que viene a avisarnos que Dios nos ha regalado un día más para vivir.

Son esas personas que se pasan la vida dándole vueltas a sus neuronas para encontrar el más mínimo error, el más recóndito defecto, y una vez encontrado, lanzarse a criticar, maldecir e insultar.

Es cierto que nadie es perfecto, (hasta el sol tiene manchas), pero también es cierto que todos tenemos virtudes, y es mucho más edificante dedicarnos a encontrar esa parte positiva que cada uno tiene y a partir de ahí, ayudar a desarrollar mejores cualidades. Cuando ayudamos a un semejante a crecer como ser humano, sentimos una satisfacción que no se compara a ninguna riqueza material en este mundo.

Desde que me establecí en esta maravillosa tierra de los blogs y me conecté a mi familia virtual, mi vida ha tomado un nuevo sentido, he conocido las penas y las alegrías de mucha gente que vierte su corazón a través del teclado y nos hace llegar su alma entre líneas.

Yo misma he compartido mis propias emociones con mis compañeros de blogs y he sentido el calor que emanan sus corazones al leerme. En muchas ocasiones he constatado que en nuestro paraíso cibernético, existe la camaradería y la solidaridad que debería existir en el mundo donde interactuamos diariamente.

Quiero aclarar que utilizo la palabra "virtual" sólo como un modo de expresar que nos comunicamos a través de la red de internet, pero la palabra "virtual" en este caso, no intenta sustituir de ningún modo a la palabra "real", porque los que convivimos en Blogolandia, somos seres vivos y reales.

Leyendo historias como las de Malena, Job, Tam, Florecilla, Cata, Estoicolgado, Consuelo, Esperanza, Patry, Mi Chica, Ripple, Sally, Soedade, .....y muchos más que aquí conviven, nos damos cuenta de que estas almas no son de ficcion, que tras esas líneas existen almas que palpitan, aman, sufren, disfrutan, lloran, ríen como la propia.

Entonces comprendemos que nuestra unión está dada por el sentimiento. No importa si la persona que vierte sus emociones en un blog está a mi lado o está a miles de millas de distancia; si vive en mi ciudad o atravesando el océano, lo que importa es que es un ser humano como yo, que tiene un cerebro y un corazón que palpitan como el mío. Y aunque sólo sea por eso, vale la pena leer lo que escribe, porque a través de sus escritos nos está ofreciendo parte de su esencia humana.

Siempre me ha gustado escribir, y nunca antes me había sentido tan realizada como ahora que puedo escribir todo lo que se me antoje, y que sé que siempre habrá alguien que pasará a echarle una ojeada a lo que he escrito. Esto me ha dado un gran sentido de realización personal.

Si alguien piensa que puede existir alguna frustración en esta zona, es porque no ha leido ningun blog de las personas que antes mencioné y de muchos otros que nos dan verdaderas lecciones de amor, de superación y de fortaleza.

Venimos aquí a comunicarnos y a desahogarnos, pero además, sin proponérnoslo, a menudo, logramos un propósito. Sucede cuando notamos penumbra en un blog, porque la tristeza emana de él, pero todos acudimos a levantar ese ánimo y vemos que de repente, comienza a iluminarse y podemos notar como va llegando el sol a ese rinconcito y todos nos sentimos partícipes de esa mejoría y percibimos que hemos hecho algo positivo. No hay goce mayor que la certeza de haber ayudado a alguien a dejar atrás un pesar, una depresión, una preocupación.

Si alguien piensa que esto es absurdo, lamento mucho que no tenga capacidad en su corazón para comprender las necesidades de afecto de sus semejantes. Tal incapacidad sólo puede inspirarme mucha lástima.

Infeliz de aquel que no sea capaz de derramar su alma en un papel o en el teclado de una computadora. Eso debe ser algo muy frustrante y la persona debe sentirse totalmente incapaz y absurdo por no saber comunicarse, o no tener con quién hacerlo.

Infelizmente absurdos son aquellos que no pueden apreciar la luz, porque sólo son capaces de ver la sombra que ellos mismos proyectan.