viernes, 08 de junio de 2007 23:41
por
amoexisto
ANIVERSARIO
Hoy es nuestro aniversario de matrimonio y no sé si debo felicitarme o compadecerme. Han sido muchos años, toda una vida juntos. Una vida como una constante ola, con altas y bajas, disgustos y alegrías, ofensas y perdones. Pero también amor y mucho sexo.
Como dije en un escrito anterior, alguna vez fuiste mi príncipe y yo tu princesa y pude ver el mundo a través de tus ojos dorados y cristalinos como dos gotas de miel. Alguna vez fuimos felices y confundí el paraíso con tus brazos.
Fueron días de éxtasis, donde se combinaban a plenitud el sentimiento y la pasión. Días que quedaron atrás, pero yo los recuerdo, porque los guardé vivos en mi piel, debajo de esta coraza que comencé a usar, cuando tú te transformarte en lo que eres ahora.
Alguna vez alcanzamos la plenitud amorosa. Pero de toda esa magia, sólo sobrevivió una poderosa atracción, que como un imán nos ha mantenido siempre uno encima del otro, porque hace muchos años que nuestra unión solamente funciona en posición horizontal.
No dudo de tu amor, pero pienso que tienes una forma de querer muy extraña, totalmente diferente a la mía. Para mí, amar es nunca ofender, nunca humillar, nunca tener que pedir perdón, . El que ama no causa dolor a la persona que ama, por el contrario, trata de evitarle cualquier sufrimiento.
Tú no tienes ningún interés en hacerme la vida agradable, en evitar aquellas cosas que me desagradan. Es más importante vaciar la botella de wiskey que evitarme un disgusto.
Y luego llegas a casa transpirando alcohol y violencia... escandalizas, golpeas paredes, muebles, acabas con mi alegría, con mi tranquilidad, con mis deseos de vivir. Cuándo entenderás que por cada botella que te bebes, vas arrancando un pedazo de mi corazón.
A veces, me quedo mirando al fondo de tus ojos durante mucho tiempo, tratando de encontrar al hombre del que me enamoré, con la esperanza de verlo despertar de su letargo y volver junto a mí, para quedarse a mi lado hasta el final.
Por momentos me parece descubrirlo, pero luego comprendo que son espejismos de mi mente. Ese hombre dulce, tierno y romántico ya no existe, hace mucho tiempo que murió para ceder su lugar a uno que destila alcohol por los poros y odio por la mirada.
Aunque no quiera, tendré que convencerme de que solamente soy y seré la eterna viuda del hombre que una vez vivió en tí y que hoy sólo vive en mis recuerdos.