miércoles, 18 de abril de 2007 13:23
por
amoexisto
LUNES
Son las 9 de la mañana del lunes, me ha tomado todo el fin de semana tomar una determinación, pero ya está decidido…debo poner punto final a esta historia. Hoy no te llamaré, ni contestaré tus llamadas, no nos veremos más. Y si llego a contestarte, sólo será para decirte que no podemos seguir adelante con esta locura, porque estamos apostando demasiado y no quiero que nadie salga herido en esta jugada.
Son las 11 y aun no me has llamado. Acaso ya no te importo? Será que tuviste un fin de semana tan intenso que ha logrado borrarme de tu mente? No puedo creer que todo lo que me dijiste el viernes haya sido falso. Cómo puedo creerte que soy el amor de tu vida si no me has llamado hoy lunes a las 11 de la mañana?
La 1 en punto, hora de almorzar, mis amigos me esperan desde hace media hora en la cafetería, pero no quiero separarme de mi escritorio, porque sé que de un momento a otro sonará ese teléfono y serás tú para darle sentido a mi día.
Consulto mi reloj y son las 3:25 de la tarde, qué tan importante has estado haciendo para que olvidaras hacerme una simple llamada, no es tan complicado marcar 10 dígitos en tu celular para saber si he sobrevivido este par de días sin verte, si todavía respiro, si aún recuerdo las palabras que susurraste en mi oído el viernes al despedirnos…”I love you so much”.
Cómo puedes no sentir curiosidad por saber si he pensado en tí y en todo lo que me hiciste reir con las historias que me contaste… antiguas historias desempolvadas, que yo apenas recuerdo y que tú has atesorado durante todos estos años, sólo para hacerme revivir una a una, las emociones del pasado, cuando nuestro amor era posible y no le hacía daño a nadie.
Ya son las 5, estoy cerrando la computadora, debo irme y tú que no llamas, tendré que esperar a mañana para escuchar tu voz, para volver a reir con tus historias, para ver esos ojos que me miran como nadie me ha mirado en toda mi vida, con tanto amor que parece que lo has acumulado día a día durante todos este tiempo sin vernos. Recojo mis cosas, debo cerrar la oficina…. El timbre suena….
“Hola cómo estás, mi amor?, puedo verte?”
“Por supuesto, en cinco minutos”
“Un beso hasta entonces”
Y después de colgar caigo en la cuenta de que mi firme decisión se ha vuelto a estrellar contra tu táctica infalible, con la que siempre logras mantenerme pendiente de tí y atada a tus deseos. Esta vez ya no hay remedio, tendré que esperar otra semana, quizás el próximo lunes pueda, nuevamente, llenarme de valor y terminar con esta locura.