lunes, 09 de abril de 2007 19:49
por
amoexisto
EL PESCADOR
Siempre que veía al abuelo Juan sentado en el borde del viejo muelle
con la caña de pescar en la mano y los ojos fijos en el agua, me hacía la
misma pregunta.
"¿Qué fascinación lo llevaría a estar tantas horas en esa posición?"
Jamás despegaba su vista de aquellas aguas cristalinas, como si
su vida pendiera del anzuelo. Comencé a pensar que en otra vida había
sido un pez y que iba allí a recordar a sus ancestros.
Una noche a la hora de la cena, notamos su ausencia en la mesa,
corrimos a buscarlo y entonces lo entendí todo, había decidido reunirse con ellos
definitivamente.