..Magda..
Magda se sentía vieja, cansada y sola,tan sola que pronto empezó a soñar despierta..Al principio fué algo casual, no intencionado..Se sentaba en su mecedora, frente a la ventana.., y al compás del vaivén miraba pasar la gente, dejaba irse al tiempo..,entonces cerraba lentamente los ojos y echaba a volar ... , se imaginaba joven ,bonita,sensual, provocativa..En sus sueños era una mujer espléndida, fuerte,ambiciosa y deseada..,y hacia sufrir, con su comportamiento desdeñoso y altivo al tendero de la esquina, el hombre rudo y temperamental al que le compraba a diario..De cuando en cuando se permitía una licencia,fingía ceder ante su insistencia e imaginaba paso a paso como la desnudaba despacio, suave y pausadamente, haciendo de su conquista un ritual místico y apasionado..Era capaz de sentir sus dedos esquivando con dulzura los bordes de su blusa de seda, avanzando temblorosos por su escote, enmarcando sus pechos..,de pronto los labios carnosos, la piel áspera, caliente de su barbilla se enredaban por su cuello deslizándose peligrosamente hasta llevarla al éxtasis,intenso y ahogado por un gemido de doloroso placer.. Una vez dentro, la marea la inundaba,la quemaba convirtiendo su cuerpo en un río de lava, que latía al compás de los movimientos ,invencibles y plenos de su amante...
Vivió aquello cien veces, mil..,tantas que no tenían ya cabida en su fragil memoria,hasta romperse la frontera con la realidad..Cada vez pasaba más tiempo en aquella mecedora y en su propio mundo,desconectada,feliz..
Aquella mañana, cuando Lola, la asistenta, entró en la vivienda haciendo uso de su propia llave, encontró a la anciana sentada en la mecedora,con la cabeza reclinada hacia atrás.Al aproximarse observó con terror lo fría que estaba,pegó el oido a su pecho, no respiraba. Aturdida retrocedió ,se sentó en la silla contemplando absorta el rostro de la mujer,...sus labios,enmarcados de piel agrietada y envejecida.. esbozaban una sonrisa