Desde mi sillón.
 

DESDE MI SILLÓN...

Kelisidian
INFRAMUNDO

Cada día resultaba más complicado expresar ideas, hablar de sentimientos, de esperanzas y desesperanzas.

¿Qué niña no soñó con ser princesa y más tarde reina? ¿qué niño no quiso ser el príncipe valiente, el más bueno, honesto y fuerte de los hombres?

Después, el tiempo pasa y hace que se pague muy caro tanta ilusión desenfrenada. El mundo está ahí, la realidad todo poderosa nos atrapa. Los demás están fuera viviendo ¿de la mejor manera posible? No siempre.

La candidez infantil y honorable se pierde a fuerza de golpes unas veces, otras ni siquiera dejaron que se diera en los que por derecho natural deberían tenerla, y la vida bella se va oscureciendo en nuestra mente, porque a pesar de ello, los días transcurren como siempre, como deben.

Pasan las semanas tan lentas cuando eres joven, todo parece bueno, la familia está para respaldarte o eso crees, los amigos para quererte y aceptarte con tus diferencias, o eso crees, los amores para endulzarte los tiempos, o eso crees.

Más se da la circunstancia que cuando miras atrás, te reconoces en las heridas sangrantes, en las cicatrices recientes o lejanas, en los cardenales aún amoratados.

Las articulaciones empiezan a no responder como de costumbre. Demasiada carga para uno solo.

De la sangre que corre por las venas semejante a la tuya, nada que decir. De los vecinos que tocaron en suerte, mejor dejarlo. De aquellos que creímos amigos y nos dejaron en plena adversidad, solo desear que sean felices.

Entre tanto, surge la fortaleza de una fragilidad inmensa, nace la habituación a un orden necesario para dar respuesta a cada tramo de décima de segundo que se respira. Sin descanso, sin apenas tener un solo resquicio de veracidad humana dónde descansar, sentirte en paz, poder ser uno mismo sabiéndote arropado, querido, sin ser culpabilizado por los errores, tantos ellos como aciertos envidiados.

Pasa el tiempo en una soledad repleta de luchas, escarceos, batallas y guerras.

El amor se escurre entre los dedos como el agua de un estanque que cuando al arrodillarte por querer cogerla con las manos, tan solo se consigue obtener menos cantidad de lo que cabe en un dedal durante algunos segundos , moja nuestra superpie de la piel, pero no la traspasa. No es capaz de romper el caparazón de concha en el habita el ego de cada cual, y pides y ruegas, más la respuesta entre risas es, esto es lo que hay. Una cerrazón, una dificultad, una mentira, una gran dosis de hormonas revueltas que instalan sus deseos, sus metas, sin tregua, sin decoro, con un entusiasmo frenético saludable y todo ello solo si uno se encuentra entre los límites del gusto de otros.

Y mientras tanto, la generosidad se oculta en las profundidades de la voluptuosidad de comportamientos del inframundo que hemos creado.

 

 

 

 

 

 

Publicado el: viernes, 03 de febrero de 2012 13:44 por kelisidian

Comentarios

Nolaaxe ha opinado:

Lo leo, y me va pareciendo muy pesimista; pero cuando leo las últimas palabras, creo, acaso equivocadamente, que me pasé de pesimista al leerlo.

Un beso.

# febrero 4, 2012 1:24

kelisidian ha opinado:

Corazoncito, en ocasiones la realidad es así de triste.

Un besazo y feliz fin de semana Nolaaxe

# febrero 4, 2012 18:05
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