HISTORIETAS
Se había vestido con un uniforme de legionario.
- Realmente está usted estupendo, Felix.
-¡Caramba! ¿cómo me has conocido? Nadie lo ha logrado.
-Porque es usted el único que me llama Esther.
***
Vaya si me toca. ¿para qué queremos tanto dinero?
-No se olvide que hay muchas personas que lo están pasando muy mal y si que lo necesitan.
-Si pero a mi no me hace falta. Tengo para pagar los gastos, llevar la ropa al tinte, ¿qué hago con el dinero si me toca?
-Se lo podrá dejar a alguien.
-Que no. Mis hermanos viven fuera hace muchos años y perdimos todo el contacto; mis sobrinos no me miran.
-Pues algún vecino o amigo que sepa usted que lo necesita.-
-Si no me dan ni los buenos días.
-Pues si le toca, usted lo guarda bien, que nunca se sabe para que puede hacer falta.
-Es ridículo que los viejos juguemos a la lotería.
-Muchos lo hacen para poder dejar algo de dinero a sus hijos y nietos.
-Pero yo no tengo.
-Entonces no juegue-
-Y ¿qué hago con el dinero? Para qué quiero yo tanto.
***
De buen humor siempre y extremadamente elegante a la vieja usanza.
- Buenos días. Mirame ésta tragedia querida.
-Tiene usted 498, 60 €
- Pero ¿qué me estas contando? Pregunta perplejo.
- Que tiene usted cuatrocientos noventa y ocho euros con sesenta céntimos.
- ¿qué haces?
- Voy a pagarle o ¿prefiere que me quede con el dinero?
- Págame.
***
- Mari Sol ¿dónde está Carmen?
-Supongo que en su casa.
-Y ¿de lo mío qué? Esperando respuesta.-
- ¿de lo suyo? Ni idea
-Pues vaya plan.
Cabizbajo y meditabundo murmuraba algo que no alcancé a descifrar, Segundos más tarde: - entonces, cara nueva.
-Nueva en ésta encrucijada sí, aunque en el mundo ya lleva un tiempo considerable.
***
-Marta prepara el pedido de la semana que viene, mañana lo recogeré.
-¿te gusta que te llame Marta?
-Me gustaría si fuera mi nombre.
-Marta es un nombre bonito y así te voy a llamar.
-No te ofendas si algún día no respondo.
-¿porque no vas a responder, Marta?
-Déjalo.
-No. Contesta.
-Por que no me llamo así.
-Eso te pasa porque fumas.
-Eso debe ser.
***
Hola Crista, que no hay manera. Me quedé con el número que jugaba mi padre desde hace cuarenta años y nunca nos ha dado una alegría, y es que si lo dejo, seguro que sale.
Hasta la próxima semana.
***
Miriam, dame lo de siempre para seguir con la marcha.
***
La vida nos da y nos quita. Por ahora, entre muchas otras cosas me está quitando hasta el nombre.
Que sea lo que Dios quiera.