Hace tiempo ronda por mi cabeza una idea descabellada para la gran mayoría. Seguro. No me cabe la menor duda.
La exposición de dicha idea para muchos quedará como certidumbre no dejando de ser por ello una certeza.
Si observamos nuestro mundo, nuestro modo de vivir, de hacer y deshacer, de sentir, de amar y desear, comprenderemos que existen personas que buscan una vida confortable para los suyos y otros, en su quehacer diarario y con sus posibilidades, bridan sus esfuerzos para que alcance a la mayoria.
Como humanos que somos, no es nuestra labor desligar nuestros tres partes esenciales; el instinto primario y muy necesario ligado a los sentidos. La mente instrumento, una sustancia, agente al que referimos las ideas, placeres, deseos, dolores, movimientos voluntarios. El espíritu que se manifiesta en la relación con otro ser humano, reconociéndonos con él y él con nosotros.
Toda idea, persona o grupo de ellas que intenten dar más importancia a una parte de nosotros mismos sobre las demás, logra un desequilibrio nocivo sobre la persona.
¿Cuál es nuestra labor en la vida?
Intentar vivir de manera equilibrada sin dejar que nos influyan todas aquellas manifestaciones humanas que pretenden dar más importancia a una sobre otra. Políticas, religiones, comercios...
¿Con qué finalidad?
Vivir con la alegría suficiente de no haber provocado dolor ni a nosotros, ni a los demás, de manera consciente.
¿Por qué?
Aquí viene la gran dificultad e incerdulidad de casi todos.
A éste mundo hemos llegado en un cuerpo. Vehículo que algún día dejará de funcionar, no así, nuestra memoría y enetndimiento.
Ese día, habrá acabado un tiempo de aprendizaje, de formación del espíritu y como tal, perteneceremos a los seres que tienen luz u oscuridad.
La oscuridad se define como ausencia de luz, mientras que la luz es una energía que hace visible lo que nos rodea, claridad que irradian los cuerpos y aunque para nosotros no sea perceptible, pues nuestro umbral de visión no lo permite, también somos cuerpos que desprendemos luz.
La conclusión la puede lograr quien por aquí pase.
Para lo que ocurrirá después todavía tenemos que esperar.