Los facilitadores de sueños
La historia que voy a contar es real. Estaba estudiando yo medicina cuando asisti en primera persona a una anécdota que me ha hecho mucho pensar. Unas navidades, un medico que trabajaba en un hospital psiquiátrico de crónicos, decidió organizar unas navidades para los pacientes. Ni corto ni perezoso, consiguió un aparato electrónico, hizo mil papeletas , y se puso como un loco a venderlas- La ayuda que le dimos fue poca. Tambien encontró una feria benéfica donde vender los objetos de terapia ocupacional que realizaban los pacientes. Entre unas cosas y otras fue capaz de reunir buena cantidad de dinero, y se puso manos a la obra.
Lo primero que hizo fue pedir a sus pacientes que escribieran una carta a los reyes Magos, carta que recogió y clasificó cuidadosamente. Les había pedido a sus pacientes que pidiesen algo que realmente deseasen. Ni que decir tiene que las peticiones fueron de todo tipo, algunas absolutamente delirantes. Algunos pacientes fueron incapaces de escribir, tal era su deterioro, pero consiguió la información necesaria a partir del personal auxiliar de la clínica. Al final configuró una lista de “deseos o peticiones a los reyes Magos”.
El siguiente paso que dio fue hacer una encuesta y preguntar que es lo que desearían ver o en que soñaban para pasar una tarde en la ciudad, donde además, verían la iluminación de navidad. El revuelo fue importante y al final se llego a un acuerdo sobre que es lo que querían ver. Todos coincidían en algo, querían ver a Lina Morgan, mientras que otro grupo de gente quería ir al circo. Ni corto ni perezoso, se puso en contacto con ella. No era cuestión de presentar una tarde en un teatro con 25 pacientes esquizofrénicos de golpe y además las entradas eran muy caras. Quiero reconocer públicamente que esa santa mujer abrió las puertas del teatro a los pacientes e incluso se ofreció a regalar las entradas, sin reservas. El médico habló con ella y pidió pagar una cantidad simbólica, toda vez que también quería que los pacientes se sintiesen protagonistas, ya que parte del dinero se hab ía obtenido con su trabajo en terapia. Dicho y hecho. Un jueves, unos días antes de navidad salía de la clínica un grupo de 25 pacientes en un autobús. Recuerdo perfectamente la cara de los pacientes, puesto que yo acompañe al medico y a los pacientes. Muchos se habían vestido con sus mejores galas. Algunos era la primera vez que salian en muchos años. Incluso recuerdo uno, que llevaba toda la vida viviendo en la clínica y era su primera visita a la ciudad. Tengo grabada en mi mente, en el lugar de los tesoros, sus caras. Llegamos al teatro que Lina Morgan había ordenado abrir antes para acogerlos e invitado a tomar algo mientras esperaban a la función. Recuerdo sus nervios , antes de empezar, su cara de emoción al ver por primera vez a Lina Morgan, y sus ojos emocionados cuando les dedico la función. La vuelta del teatro fue silenciosa. Estaban cansados , emocionados. Aun en su locura estaban felices. Habían realizado un sueño. La misma cara cuando la mañana de Navidad encontraron en sus cuartos los regalos que habían pedido. Habian llegado los reyes Magos.
Os preguntareis por que os cuento esto. Y os voy a decir lo que aprendí de aquel hecho. Aquel día, mejor dicho, aquellos días, se recogieron los pequeños y grandes sueños de un grupo de personas a los que la enfermedad había encerrado en un mundo sin sueños. Luego los sueños existían.Pero para ellos eran completamente imposibles, Pero realmente lo que ocurrió fue que una persona primero y un grupo después se planteo hacerlos realidad, y de esa manera cargo de sentidos por un rato la capacidad de soñar de unas personas.
Todos mas o menos soñamos. Unos mas y otros menos. Y todos tenemos sueños grandes y sueños pequeños. Pero desde aquel día aprendí algo. Podemos ser actores de los sueños de los demás, facilitarlos. A veces está en nuestras manos realizar los sueños de otros. Todos tenemos nuestras posibilidades y nuestros recursos. Y a veces, si los ponemos en funcionamiento podemos realizar esos pequeños o grandes sueños ajenos. Pero para eso debemos compartir los sueños, exponerlos, o a veces estar atentos , ser receptivos a ellos, buscar esos pequeños deseos, que a veces para algunos son imposibles. Deberia existir una comunidad de sueños. Imaginaros un blog en el que cada uno expusiese sus sueños y al que acudiésemos todos con la intención de realizarlos. Seria una forma de compartir mas alla. Y además al hacerlo posible facilitaríamos el soñar de todos. Puede sonar a utopía. Mi experiencia de aquella navidad me dice que no lo es. Que a veces es cuestión de escuchar, de tener una actitud en la que los sueños de los demás sean importantes, que los demas simplemente importan, en no tener miedo a decir lo que se desea. Deberiamos ser todos facilitadores de sueños. Reconocer los de los demás .Y deberíamos ser un poco reyes magos y a los que no se atrevan, siempre les queda el papel de carteros reales.
Hace poco volvi por ese hospital. El medico ya no estaba allí. Algunos pacientes ya habían muerto. Otros estaban tan deteriorados que apenas recordaban como se llamaban, y a unos pocos les habían dado el alta. Pero con los que pude hablar ,todos recordaban aquella navidad y a Lina Morgan.