La luz de las caricias
Cuantas veces tenemos miedo a dar una caricia. Cuantas veces solo entendemos una caricia como antesala del sexo, y no es que tenga nada contra eso. Pero cuantas veces nuestras palabras parecen fatuas porque no sabemos acompañarlas de caricia. Cada vez que dejamos de hacerlo, nuestro corazon se hiela y acobarda un poco.
Al comienzo de la enfermedad de mi hijo, existia un inmenso silencio en el que las palabras se diluian. En su inmensa soledad, buscaba el afecto pero no lo oia por mas que se lo deciamos. Hasta que sintió una caricia que fue capaz de llenar de musica su silencio atormentado. Cuantas noches me tumbaba a su lado y pasabamos largo rato charlando mientras le acariciaba. Creo que las caricias le valieron para romper su sensacion de soledad. Creo que las caricias le ayudaron a atarse a la vida. CUantos momentos de intensa angustia que asomados a las puertas del abismo se salvaron mas por las caricias que por ls pabaras. El contacto piel a piel le hacía sentir la vida. Cuantos paseos del brazo, en los que un suave roce se convierte en salvavidas. Aun hoy ocurre.
Y yo, durante este tiempo, las he echado tantisimo de menos... Una caricia un abrazo silencioso.... Sentir el cariño del otro. Simplemente eso.Las palabras se volvieon para mi en inutiles y repetitivas. Echaba de menos las caricias.
Hoy he recibido la primera caricia en mucho tiempo. Y he revivido.Sentir el roce de la piel en silencio me ha dado mas que millones de palabras. Gracias a esa mano que acaricia, a esos ojos que se cierran para sentir mejor,
Exijo publicamente las caricias
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