El derecho a empezar de nuevo
Os contaba en un post anterior que hace unos dias tomé una decisión que involucraba a mi hijo. Tomarla me costó mucho esfuerzo. Había decidido que terminase por este año ya los estudios, proponiendole que empezase de nuevo el año que viene. Para mi los objetivos estaban de sobra cumplidos, aunque en mi interior albergaba la esperanza de que pudiese aprobar. Pero me daba cuenta que intentarlo después de tanto tiempo era una locura, pero mi hijo insistia por temor a su propio fracaso, y yo decidi ayudarle. Sin embargo, era tal la angustia que le desencadenaba tener que realizar todos los examenes ahora, a pesar de la yuda de sus profesores, que decidi parar y por fin mi hijo lo acepto.
Nada mas tomar la decisión, mi hijo redujo drásticamente la angustia y se llenó de una calma que hacia varias semanas no le veia.
Y ahí se produjo el milagro. Se conectó a MSN y habló con una compañera suya y le expuso la decisión. La compañera extrañada le preguntaba el por qué, toda vez que habiamos decidido comenzar ademas en un curso nuevo. Y el, serenamente le contestó:
TENGO DERECHO A EMPEZAR DE NUIEVO
Le he dado muchas vueltas a la frase, y a mas la pienso, mas sabiduría encuentro en ella. Para mi hijo, era necesario hacer borron y cuenta nueva. Comenzar a escribir dejando atrás su historia, las consecuencias de la misma. Tras el terremopto, haboia decidido que era mejor construir la casa de nuevo , con cimientos fuerte, con materiales duros y resistentes. Dejar atrás un pasado que era como un tatuaje indeleble y que lem hacía sentirse marcado. Y pensaba cuantas veces marcamos a la gente que ha padecido problemas y esa marca que les ponemos la arrastran toda su vida, porque les vemos así. Es el ESTIGMA, y por muy buena voluntad que pongamos, no se lo quitamos nunca.
Tras la frase estaba su deseo de vivir de nuevo, sin estigmas y tachas, sin manchas ni obstáculos inexorables, anclados en el pasado que condicionan en sobremanera su futuro.
Probablemente su gran intranquilidad venía del hecho de poder pensar en el futuro sin su tatuaje particular.
Pero después me dí cuenta de otras cosas. No solo él tenía que empezar de nuevo. Tambien yo tenía que hacerlo. Durante estos meses tan terriblemente intensos, yo había parado mi vida. No solo profesionalmente como os he dicho, sino que también mis amistades se habían vuelto presencias en la distancia. Mi vida afectiva tambien se había parado, mis aficiones, mi necesidad de querer y ser querido. Todo estaba en un paréntesis indefinido. Mi mundo se limitaba a mi hijo y me costaba salir adelante. Empezar a trabajar fue un paso importante. Pero había otra serie de cosas que probablemente yo mismo me estaba prohibiendo. Aun no recuerdo la ultima caricia o el ultimo paseo por el parque, las conversaciones largas y profundas, las risas compartidas y los deseos.
Y me di cuenta que yo tambien TENGO EL DERECHO A EMPEZAR DE NUEVO.
He pensado mucho sobre los obstáculos que se interponen en el camino de la salida de su depresión de mi hijo y la vuyelta a la normalidad. Y en mis propios obstáculos. Durante todo este tiempo he tenido que dar continuamente rodeos. Quiero seguir tambien mi camino, dejarme llevar por deseos y sueños. Tengo que empezar de nuevo. Y darme cuenta de ello ha sido muy importante. Y se lo debo en parte a mi hijo
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