El desierto interior
Todos alguna vez tenemos que atravesar el desierto. Es una experiencia unica de soledad, de enfrentamiento personal a nuestros miedos, nuestras necesidades, nuestras seguridades, nuestros sueños.
El desierto es árido y caluroso, extremo, solitario y monotono. Es una experiencia de soledad extrema, en la que solo contamos con nuestros propios recursos para sobrevivir. Es una experiencia de exigencia, en la que nos enfrentamos a nuestros limites y a nuestras propias vulnerabilidades. En el descubrimos muchos de nuestros recursos. En el aclaramos nuestras prioridades.
Mi experiencia ha sido, esta siendo , atravesar un enorme desierto interior. Un desierto en el que me he visto cuestionado en muchas cosas. Por las noches, en el frio, me asaltaban mis miedos que se me adherian a los huesos como el hielo. Por el dia , la sed y el calor senmostraban en forma de desesperanza, y la tentacion era no seguir. Pero el instinto de superacion apareció en forma de supervivencia, en la de mi hijo, que me hacía seguir andando, incando los pies en la arena caliente. Y eso me enfrentaba a mis propios limites y al mismo tiempo me reafirmaba en mis prioridades.
Cuando frente a ti no hay mas que arena, cuando el panorama es inmensamente monotono, buscas dentro de ti para seguir, y si encuentras las razones adecuadas, encuentras las fuerzas para hacerlo.
Pero tambien existen los oasis, o quizas simples roquedales en los que se encuentra un pozo. Y a veces es bueno parar y descansar, retomar fuerzas y volver a la arena. Y esos oasis tienen muchas formas. Algunos son simples espejismo, en forma de falsas ilusiones que te engañan. Pero muchas veces son tan reales como el agua que contienen. Y aprendes a descubrirlos, y a seguirlos. Y te enriquece la experiencia, aunque no por ella deja de ser duro.
Pero el principal peligro que tiene el desierto es el miedo a atravesarlo. La tentacion del rodeo y la huida. Y es humano. La tentacion de que no existe ese desiertro que esta delante nuestro o de que es posble ir por otro lado.
La experiencia del desierto es dura, pero al final con la piel curtida y el cansacio a cuestas, cuando llegas al final te notas que has cambiado. Que no eres el mismo que antes, que tu mundo lo ves de otra manera, mucho mas real y mucho mas aprensible. La tentacion de nuevo es el rencor. rencor por tener que haberlo pasado. Pero el desiertro es inexorable y no se puede tener rencor a lo inevitable.
No es la primera vez que he tenido que atravesar el desierto, Y me noto que he crecido. Es verdad que mis pies estan llenos de llagas polvorientas y que mi boca reseca esta llena de heridas. Pero ya veo el limite y descubro que mis fuerzas estan ahi, dispuestas a afrontar lo que venga.
El desierto es un acto de fe y de maduración. Quisiera no haber tenido que atravesarlo. pero al final de todo, cuando reposemos mi hijo y yo en una jaima cubierta de tapices y alfombras, espero recordar con el la belleza de sus noches estrelladas, la profundidad de su silencio, y que juntos de la mano nos miremos a la cara y descubramos que hemos crecido. Que somos capaces de afrontar los riesgos y no perder la fe.
Y cada consecuencia sera una estrella en nuestras noches. Y aprenderemos a valorar oasis y pozos.