Unos barrotes que no se ven
Cuando uno está enjaulado, la libertad tiene unos limites físicos que son los barrotes. Los hay de muchas maneras, pero todos cumplen una función igual. Creemos que la función es impedir que nos escapemos, pero realmente para lo que sirven es para recordarnos , no solo que no somos libres, sino que ademas no podemos serlo, que nuestra capacidad de decisión está mermada.
Durante mucho tiempo he sentido esos barrotes, esos limites que me han impedido respirar. Esos limites en forma de miedos casi paralizantes, que me ataban en mi capacidad de decidir. Un miedo siempre está dirigido hacia algo desconocido o hacia algo temido. Y en todo este proceso me he encontrado que ambas cosas estaban siempre presente.
Cuando uno se enfrenta a una depresión , se enfrenta a una situación en la que temporalmente el concepto de futuro está suspendido. Y que angustia produce eso, ya sea si lo vives personalmente , ya sea si lo vives en alguien como un hijo que es tu vida. Se que por lo general una depresión es una situación temporal, limitada. Pero no por ello me he podido sustraer a esa sensacion de angustia que conlleva el no sentir un futuro. Aun hoy en día , cuando veo mas alla de dos palmos de la vida de mi hijo y la mia propia, tengo miedo. Me asusta la fragilidad, el que ciertos factores adversos puedan reactivarlo todo. Me asusta el cansancio. Todo el mundo se cansa y te vas quedando solo. Y es una situacion tan larga.... tan prolongada... que me da miedo pensar si esto se repitiese donde voy a encontrar las fuerzas para apoyarle.
Me asusta el sufrimiento. Lo he visto tanto en la cara de mi hijo, en su mirada triste, en sus deseos de acabar con todo.... Me da miedo volver a verlo. Me da miedo volver a sufrir yo tanto.
Y es una paradoja, pero es real, que por un lado te asuste la ausencia de futuro , y por otro lado, tus amenazas esten en el dia a dia y que al mismo tiempo que suspìras porque exista un mañana, te de miedo que llegue ese dia. Cuantas noches prolongadas , deseando que no se acabe el dia ganado y con miedo a que llegue el dia siguiente, adelantandote a las posibles "sorpresas" que pueda deparar.
EL miedo te hace vivir en un continuo contrasentido.
Durante mucho tiempo he convivido con la amenaza de suicidio de mi hijo. Día a dia, estaba alerta, no solo a sus actos , sino a todo aquello que en un momento dado podía desencadenar las ideas. Te ayudan los fármacos y los profesionales pero al final estas solo. Había momentos en que tenía miedo a ir al cuarto de baño, por no dejarle solo. Se que si alguno lo lee pensara que debería haberlo hospitalizado, y muchas veces pense en hacerlo. Pero su ingreso era una vuelta atras en su progresión. Tenía que aprender a vivir fuera, sin barrotes, aunque cada barrote que le quitaba era uno que yo mismo me ponía. Era realmente un abismo y ahora que lo escribo, siento la angustia revivir en mi interior como si todavía el riesgo estuviera ahí.
Y en ese miedo, estas siempre solo. No lo puedes compartir. Porque ese miedo deriva de una responsabilidad, y esa responsabilidad no la puedes dejar en nadie, cuando el precio es tan alto.
Cada dia que pasa tengo mas la sensación de escribir solo para mi. Es ley. La gente no gusta del sufrimiento. Pues en la vida real es parecido. En tus miedos, la gente se cansa. Tus miedos moviliza sus miedos. Y al final con ellos estas solo. Y no te dejan respirar.